Montevideo - El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social del Brasil y otros bancos regionales van a conceder apoyo financiero a Uruguay para reactivar la producción. El anuncio lo formuló el presidente de ese país, Luiz Inácio Lula Da Silva y forma parte de un extenso paquete de negociaciones que comenzó a tratar, desde ayer, con su par Jorge Batlle. El presidente uruguayo llegó en la noche del domingo a Brasilia y ayer formalmente comenzó una ronda de tres días de trabajo para analizar las relaciones del Mercosur con Estados Unidos y su integración al ALCA (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio), los subsidios por parte de los países desarrollados -especialmente la Unión Europea- a sus productos agrícolas, la financiación de importantes obras públicas y la hidrovía en los ríos Paraguay y Paraná, financiamiento brasileño para obras privadas en Uruguay y revisar el estado de las relaciones bilaterales que se complicaron en los últimos meses por el empeño de Batlle de acercarse a Estados Unidos y las pretensiones de Lula de liderar las negociaciones con el país del Norte.
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El presidente brasileño trabaja en una estrategia de «revitalizar» el Mercosur -gravemente debilitado por las crisis cambiarias en Brasil y en la Argentina-, para negociar la firma de un acuerdo de libre comercio del tipo 4+1 entre el bloque sudamericano y Estados Unidos. Lula y Batlle acordaron pedir a Washington el inicio de negociaciones con vistas a un acuerdo de libre comercio con el Mercosur. De lograr el apoyo del otro socio de Brasil en el Mercosur -Paraguay-, esa propuesta, que en la semana pasada recibió el claro respaldo del ministro argentino de Economía, Roberto Lavagna, sería elevada al representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Zoellick, quien visitará Brasilia el 27 de mayo. Hasta ahora, el gobierno uruguayo se había manifestado por una negociación bilateral directa con Estados Unidos, al margen del Mercosur, postura que Batlle pareciera haber modificado ayer.
Lula precisó que «lo importante» es ayudar al país a integrarse mejor en las cadenas productivas del Mercosur, un concepto que la semana pasada repitió en Montevideo el vicecanciller argentino, Martín Redrado. Ambos jefes de Estado también se comprometieron a reanudar la integración eléctrica en la frontera común de Rivera/Santana do Livramento (sur de Brasil, nordeste de Uruguay), en particular, los estudios para la construcción de la represa de Talavera y la extensión del gasoducto «Cruz del Sur» hasta el Estado de Rio Grande do Sul. Pero el anuncio más importante con que el brasileño intentó seducir al uruguayo fue el del apoyo del BNDES para recuperar el crecimiento y el empleo. Claro que esa misma promesa se la hizo la semana pasada a Redrado, que entusiasmó tanto al argentino que después tuvo que rebobinar su propio anticipo de la existencia de un crédito de u$s 1.000 para empresas exportadoras argentinas. En realidad el préstamo estará disponible para exportadores regionales que le vendan a Brasil y será canalizado por entidades bancarias brasileñas asentadas en los países vecinos.
Para Lula, Uruguay «es un socio esencial para el Mercosur, y un socio político, cuya estabilidad interesa a Brasil. Las demandas uruguayas no pueden ser vistas bajo el simple prisma de la ventaja económica a corto plazo. De todos modos hay muchas oportunidades comerciales por explorar». En ese contexto, Batlle y Lula debatieron las perspectivas de recuperar el intercambio comercial entre Brasil y Uruguay, que el año pasado sumó sólo 895 millones de dólares, tras alcanzar a casi 2.000 millones de dólares en su mejor momento, en 1998. El presidente uruguayo suele quejarse ácidamente del efecto que tuvieron sobre su país las devaluaciones en Brasil, primero y en la Argentina, después. Batlle es el sexto mandatario sudamericano en visitar Brasilia desde enero pasado, cuando Lula asumió el gobierno. Antes desfilaron por el Palacio del Planalto sus pares de la Argentina, Eduardo Duhalde; de Colombia, Alvaro Uribe; de Venezuela, Hugo Chávez; de Perú, Alejandro Toledo; y de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada. Pero su mayor preocupación es la alianza que promete forjarse entre Brasil y la Argentina, si gana el próximo domingo Néstor Kirchner: quedar aprisionado entre los dos socios mayores del Mercosur es todo un desvelo para Batlle.
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