Malo: sequía cuesta ya $ 315 millones
Las lluvias registradas en las últimas horas aliviaron en parte la situación del trigo y mejoró la perspectiva de siembra del maíz y la soja. Pero el panorama sigue siendo preocupante. El gobernador Felipe Solá fue muy gráfico en este sentido: cuantificó en alrededor de $ 315 millones las pérdidas. En Diputados ayer se aprobó rápidamente la declaración de la emergencia agropecuaria. Lo mismo hará el Senado. Esto quiere decir que se faculta al gobierno a disponer de las partidas necesarias para atender el delicado momento. Esta es una señal de lo frágil que es la bonanza del campo -muy importante en un país sojadependiente-, por más que existan altos precios internacionales.
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Felipe Solá
El informe alerta sobre las pérdidas sufridas en el sudoeste bonaerense, las perspectivas climáticas y las acciones que desde diferentes áreas del gobierno provincial se han venido poniendo en práctica, juntamente con la solicitud hecha por el ministro de Asuntos Agrarios, Raúl Rivara, al secretario de Agricultura de la Nación.
Precisa que «el comienzo de la primavera sin otras precipitaciones ha sellado la suerte del trigo, teniendo en cuenta que la época de siembra concluyó, y la de otros cultivos de su misma condición de invierno y primavera. Adicionalmente, la implantación de cultivos estivales está muy demorada, con la consecuente expectativa de menores rendimientos».
Pero también se hace referencia a que la sequía podría afectar la ganadería ya que «transcurre durante el período de más nacimientos, encontrando a las madres con escasez de forrajes y menor cantidad de leche, situación que se repite en los tambos».
Además, «las madres tienen la fertilidad reducida, con la perspectiva de menores pariciones para 2007». Y agrega: «La ganadería de invernada tiene menores rendimientos de peso, lo que perjudica la venta en los mercados, en los cuales se incrementa la oferta a fin de aliviar a los campos de una carga animal que no pueden sustentar dadas sus magras pasturas. Para peor, los mayores costos de la alimentación suplementaria chocan con los actuales bajos precios del ganado».



