5 de diciembre 2005 - 00:00

Mañana De Vido a Nueva York (los empresarios se adelantan)

A diferencia de otras visitas del mismo tipo, en general rutinarias, la presentación de Julio De Vido, mañana, en el Council of the Americas de Nueva York, ha generado expectativas. Este ministro ha sido puesto como blanco móvil de muchos opositores del gobierno desde la salida de Roberto Lavagna. Pero los cambios en Economía lo convirtieron también en el hombre más gravitante del gabinete Kirchner. Sin embargo, para una audiencia de ejecutivos norteamericanos como la que escuchará a De Vido mañana acaso resulte más interesante que sea él quien administra la relación entre la Argentina y la Venezuela bolivariana de Hugo Chávez. La visita del ministro, que deberá explicar los cambios introducidos en el gobierno la semana pasada, se iniciará hoy con una avanzada de empresarios -multinacionales y argentinos- que compartirán una comida ofrecida por los titulares del Council en la sede de Park Avenue.

En el Council of the Americas están acostumbrados -por no decir aburridos- a recibir a funcionarios latinoamericanos. Se trata de un club que agrupa a las principales multinacionales norteamericanas con intereses en el continente, un foro de relaciones públicas al que por lo general asisten los encargados de asuntos corporativos de esas compañías. Del mismo modo, los gobiernos suelen destinar para esa vidriera a los hombres más amigables para el mercado, capaces de sintonizar mejor en un ambiente que, por si le faltara alguna seña capitalista, fue capitaneado en sus momentos de gloria por David Rockefeller.

Aquel brillo desapareció de las tertulias de Park Avenue, donde tiene su sede este « consejo». Tanto que sus antiguos mecenas, como el mismo Rockefeller, Bill Rhodes o Brian O'Neill quedaron reducidos ahora a Susan Seagal, asistente administrativa de todos ellos en los '80 y '90. Ni Alan Stoga, aquel lobbysta contratado por Eduardo Duhalde para explicar lo inexplicable en el Hemisferio Norte (pesificación asimétrica, ley de quiebras, megadevaluación, pulverización de todos los contratos, etc.), concurre ya a las rutinas de la institución.

Aun así, el programa que organizó la señora Seagal para esta semana tendrá su atractivo porque, en alguna medida, transgrede lo convencional. Allí se hará escuchar el gobierno argentino en la voz de Julio De Vido. El hecho es de por sí curioso: Néstor Kirchner podría haber enviado a Manhattan a su esposa Cristina o a Alberto Fernández, las dos figuras que habitualmente le sirven de carta de presentación ante audiencias culturales, extranjeras o institucionales. Es cierto es que Felisa Miceli todavía «está verde» como ministra para solventar los interrogantes de un auditorio empresarial, cuando no se cumplió más de una semana desde su designación. Pero tal vez Carlos Zannini podría demostrar en ese foro sus dotes de intelectual y bien informado en cuestiones internacionales que le hacen sus amigos. Sin embargo, Kirchner resolvió que sea De Vido quien se presente ante los ejecutivos neoyorquinos para demostrar que en el país existe un buen clima de negocios.

• Razones

La apuesta es heterodoxa por varias razones. No sólo porque este ministro se ha convertido en blanco móvil de la oposición y de parte de la prensa por acusaciones de corrupción, de las que se hizo cargo el propio Roberto Lavagna antes de su partida. Más importante aún es que la cara del oficialismo ante las empresas multinacionales norteamericanas será la del hombre que administra casi con exclusividad las «relaciones carnales» con la Venezuela bolivariana de Hugo Chávez.

Es cierto, también los interesados en la Argentina de Nueva York (había anoche 120 inscriptos para asistir a la charla del ministro) estarán frente al nuevo hombre fuerte del gobierno, ya que este arquitecto se ha convertido desde la salida de Lavagna en el hombre que más poder administrativo (tal vez no político) reúne entre sus manos, sobre todo una vez que se conoció el armado del equipo de Felisa Miceli.

• Criterio

De Vido llegará mañana a Nueva York y hablará en un almuerzo público. Pero una avanzada de hombres de negocios de la Argentina adelantaba desde ayer su arribo para la comida que esta noche ofrecerá Seagal como comienzo de la jornada que tendrá como estrella al ministro. En un primer momento, esa comitiva estaba integrada por empresarios de la denominada «burguesía nacional». En la lista escaseaban los ejecutivos de multinacionales. Fueron los mismos invitados argentinos de De Vido quienes le hicieron notar que, si lo que se quiere es demostrar que en el país se puede invertir sin riesgo porque reina un ambiente amigable, mejor sería concurrir a Nueva York con funcionarios de empresas internacionales. Basta ver la lista de quienes comerán esta noche en la sede del Council para advertir que ese criterio ganó a De Vido. Estarán Alex Bottan (General Electric), Martin Schubert ( European Latinamerican Finance), Wilfried von Bülow (Ferrostal), Richard Cooper (Cleary, Gottlieb & Hamilton; estudio que litiga en favor del Estado en los juicios de deudores privados), Demian Reidel (IFL), Germán Tagle (Banco Chile), José Fernández (O'Melveny & Mayers), entre otros chairmen y CEO de multinacionales, que se suman a los argentinos Luis Ribaya (Banco de Galicia), Jorge Neuss (Urban Yard), Jorge Lukovsky (Aeropuertos Argentina 2000), Jorge Brito (Banco Macro), Marcelo Mindlin (Edenor), Alejandro Macfarlane (Edenor), Hugo Dragonetti (Panedile), Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio) y Jorge Pereyra de Olazábal en calidad de presidente de la UCeDé.

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