23 de febrero 2001 - 00:00

Más calma en los mercados, pero se demoraría más la reactivación

Turquía devaluó 32% ayer pero los mercados no reaccionaron en negativo. Tras un comienzo a la baja, las acciones argentinas pudieron cerrar con alza de 2,12% y la misma tendencia, aunque más leve se observó en los títulos públicos. El riesgo-país dejó de subir e incluso bajó levemente a 731 puntos desde 740 del miércoles. De todas maneras aún reina la cautela entre los inversores. Sigue habiendo dudas sobre el acceso al crédito del país y por ende deberá seguir recurriendo al dinero del blindaje. Ayer el influyente banco de inversión norteamericano Merrill Lynch les aconsejó a sus clientes que desciendan de su cartera títulos argentinos "por debajo del promedio del mercado" porque ve que se "demorará la reactivación". Sería menor el crecimiento en 2001. El informe se conoció al cierre de la Bolsa en Estados Unidos y hoy seguramente repercutirá en las cotizaciones. Brasil también mejoró porque se recuperó algo el real frente al dólar y sus títulos públicos subieron casi 1%. La Bolsa de San Pablo creció 2,03%. Merrill Lynch también advirtió por el desmejoramiento de las condiciones del exterior. Y aquí no juega sólo Turquía La situación de Estados Unidos es preocupante porque reapareció la inflación que puede postergar una baja de las tasas el próximo 20 de marzo.

"Recomendamos a los inversores que reduzcan su exposición en la Argentina a niveles por debajo del promedio de mercado debido al deterioro de las condiciones externas." El párrafo de la consultora Merrill Lynch equivale a una baja en la calificación de la deuda argentina y la deja afuera de los mercados internacionales de crédito. De esta manera, el país tendrá que echar obligadamente mano al blindaje para cubrir los próximos vencimientos, mientras el programa de canje de deuda sufrirá por esta recomendación negativa.

Brasil, que también tuvo blindaje, lo devolvió mucho antes del vencimiento sin usarlo prácticamente, porque su ajuste le permitió ganar la confianza de los mercados de crédito.

Si el país hoy decidiera tomar crédito en dólares emitiendo bonos, no podría por los bajos precios de sus títulos en circulación. Además, si lo lograra, debería pagar tasas superiores a 13% anual. En la jerarquía de créditos las emisiones de títulos en dólares son las más cotizadas, pero por debajo de ciertos precios se cierra el mercado. Entonces queda la posibilidad de emitir deuda en euros y, más abajo, en yenes. El valor de los papeles de la Argentina hoy, la inhabilita para todas estas opera-ciones y la hace retroceder al momento en que recibió el blindaje del FMI, porque si no entraba en cesación de pagos.

La recomendación de Merrill Lynch se basa en que «la Argentina aparece como vulnerable al contagio de Turquía por asociación, aunque sus problemas son de naturaleza completamente distinta».

La consultora indica que afortunadamente «un sólido sistema financiero y el paquete de ayuda que lideró el FMI muestran que el efecto del contagio puede ser relativamente contenido».

«El gran riesgo -agrega- es que si el deterioro de la situación internacional continúa, la recuperación de la economía argentina se demorará».

Más adelante dice que el «spread» de los bonos argentinos (el riesgo país medido en puntos básicos) mueve a los títulos afuera del nivel de consistencia para acceder al mercado internacional voluntario de capitales».

En otras palabras, la Argentina hoy no puede colocar ningún bono en el exterior.

El informe de Merrill Lynch se difundió en Estados Unidos y no se conoció en el mercado, por eso ayer pudo subir la Bolsa y mejoraron los títulos. Pero a última hora cuando en el exterior se comenzó a leer la recomendación, entonces se interrumpió la recuperación de los bonos argentinos.

El país tiene que tomar dinero por alrededor de $ 20 mil millones entre este año y el próximo para pagar vencimiento de deuda e intereses, a pesar de los $ 3.600 millones que tomó en la licitación pasada. El año pasado el país tomó $ 8 mil millones y fue una cifra pesada para conseguir. Aparte de ese dinero, también debe financiar su déficit fiscal en pesos.

No es difícil presagiar que se viene un tiempo de tasas altas que dejarán al sector productivo afuera del crédito y alejará la inversión.

Este argumento, aunque no lo menciona, es en el que se basa el informe Merrill Lynch para creer que se demorará la reactivación económica.

La Argentina está entrampada y sin respuestas. El drama de las tasas altas y el elevado déficit fiscal que José Luis Machinea creyó solucionar con la suba de los impuestos, lejos de desaparecer amenaza más que nunca a la economía.

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