Finalmente Colin Powell realizó su esperada presentación ante el Consejo de Seguridad de la ONU y más que certezas dejó interrogantes. Las primeras operaciones bursátiles vieron al mercado cediendo terreno, de la mano de los números de Cisco. A medida que el secretario de Estado desgranaba sus argumentos, las acciones comenzaron a ganar terreno como hace tiempo no lo hacían. De hecho para cuando Powell terminó su discurso el Dow trepaba 1.74% y el NASDAQ 2.04%. Lo que era mejor aún, el oro, el petróleo, el franco suizo y el euro retrocedían de los máximos (relativos) que habían marcado apenas unas horas antes. Dependiendo del auditorio fue la interpretación (desde ya que las disertaciones no sirvieron para convencer a nadie y sí para reforzar a los más extremistas; la mejor prueba de esto fueron los discursos ya preparados de los integrantes del Consejo). Para unos, los dichos de Powell hacían inminente el ataque a Irak, lo que eliminaba incertidumbre y esto era beneficioso para las acciones. Para otros, las pruebas presentadas no bastaban, por lo que alejaban la respuesta militar, calmando a un mercado que hasta ahora se ha comportado como que no quiere la guerra. A partir de ahí y sin que ocurriera nada especial los argumentos se invirtieron y mientras los primeros veían mas complicada la aventura armada, otros pensaban en la posibilidad de que Inglaterra y EE.UU. se "jueguen" a que nadie haga uso del poder de veto. Para cuando sonaba la campana en el NYSE, el Dow quedaba en 7.985,18 puntos perdiendo 0.35%, el NASDAQ cedía 0,36 por ciento, el petróleo subiía, etc. Puede que la guerra empiece más tarde o más temprano, pero salvo para un tonto, lo que importa es que muere gente inocente.
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