29 de noviembre 2005 - 00:00

Más despidos en Aerolíneas. Ayer piquetes en Ezeiza

Como si fuera el aeropuerto de Francfort, pero por las razones equivocadas: casi toda la flota de Aerolíneas Argentinasdormía al sol ayer en Aeroparque. Sólo un Boeing 737-200 logró despegar rumbo a Iguazú, con pilotos que abandonaronla medida de fuerza «por tiempo indeterminado».
Como si fuera el aeropuerto de Francfort, pero por las razones equivocadas: casi toda la flota de Aerolíneas Argentinas dormía al sol ayer en Aeroparque. Sólo un Boeing 737-200 logró despegar rumbo a Iguazú, con pilotos que abandonaron la medida de fuerza «por tiempo indeterminado».
Aerolíneas Argentinas envió ayer otros 69 telegramasde despido a empleados que no se presentaron a cumplir sus tareas en el marco del «diagrama de emergencia» previsto para huelgas en el transporte aerocomercial. Con los de ayer suman ya 237 los despidos, dado que el domingo se habían remitido otros 168.

Ante esta medida, queda claro que la amenaza de darle a la protesta el carácter de «por tiempo indeterminado» lanzada el domingo por APTA (técnicos) y APLA (pilotos) parece no haber surtido efecto en los ejecutivos de la línea aérea, que siguieron poniendo fichas en el casillero de la dureza. A esto, obviamente, llegaron luego de que los sindicalistas no se avinieran a negociar ni siquiera luego de que el ministro Carlos Tomada dictara la conciliación obligatoria e insistieran con sus reclamos de máxima (los técnicos piden un aumento de 77%; los pilotos, de poco más de 40%).

Fuentes de la empresa aclararon también que el cierre de su centro de mantenimiento en Bahía Blanca es «definitivo»; en esa instalación que compartían con la Armada Argentina trabajaban 20 afiliados a APTA, que se cuentan entre los despedidos.

Los empresarios parecerían haber hecho la apuesta correcta: es que a las 17.29 de ayer partió desde Aeroparque el Boeing 737-200, matrícula LV-ZYN, con destino a Iguazú, con sus 112 asientos ocupados,y con pilotos de APLA al comando. El vuelo « fantasma» (como lo denominaron dentro de la propia aérea) podría ser el primer paso hacia la solución del conflicto, que por ahora sólo es pensable desde la ruptura del frente gremial.

El de ayer fue el primer vuelo de Aerolíneas en cinco días de conflicto, y que hasta ese momento -según datos de la empresa- había dejado en tierra a 41.406 pasajeros.

• Pérdida

La cifra -que fue elaborada por la empresa sobre la base del sistema MicroStrategy y del sistema de reservas Amadeus- implica una pérdida de u$s 8,5 millones en el período que va entre el 24 y el 28 de noviembre. Un quebranto que será difícil de recuperar, no sólo en lo económico sino en lo que hace a la Argentina como destino para turistas extranjeros. En este sentido, cabe recordar el comunicado de la AAVYT (la cámara que nuclea a las agencias de viaje), que expresó su preocupación por la caída de reservas y la cancelación de paquetes.

Para que ayer despegara el vuelo a Iguazú fue necesario que
nueve pilotos -sobre un padrón total de 466 afiliados a APLA- abandonaran el piquete y se avinieran a retomar tareas. La esperanza de los ejecutivos de Aerolíneas es que muchos más pilotos imiten a sus compañeros «rebeldes»; sus ejecutivos aseguran contar con información de que esa cifra se incrementaría en las próximas horas, habida cuenta de que muchos pilotos estarían en contra de la metodología elegida por Jorge Pérez Tamayo, secretario general de APLA. En sentido inverso, la actitud de los técnicos nucleados en APTA no parece cejar: ayer activistas de este sindicato cortaron el acceso a Ezeiza (la autopista Riccheri) a tres kilómetros de la terminal aérea, lo que obligó a los pasajeros que partían o llegaban a recorrer a pie esa distancia, cargando obviamente sus equipajes. El corte de ruta duró entre las 10.00 y las 12.30, sin que ninguna autoridad (un fiscal o un juez) ordenara el desalojo y la rehabilitación de la vía.

Además de estos dos hechos, la jornada de ayer fue intensa en negociaciones y diálogos, los que lamentablemente no incluyeron a los gremios en conflicto. Así, por la mañana
Antonio Mata, director ejecutivo de Aerolíneas, habló por teléfono con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; a pesar de que no hubo información oficial sobre ese diálogo, trascendió que el ministro le habría prometido al empresario que el gobierno -a través del Ministerio de Trabajo- podría pedir ante la Justicia laboral la cancelación de la personería gremial de APTA y APLA.

El propio Fernández recibiría horas más tarde a una delegación conformada por los cinco gremios que no se plegaron a la protesta «salvaje» de APLA y APTA (salvaje porque desoyeron la conciliación obligatoria dictada por Trabajo). En el despacho de Fernández hubo acuerdo absoluto en la necesidad de que Aerolíneas vuelva a volar, habida cuenta de que los 6.800 empleados que no forman parte de APTA o APLA eran tan « rehenes» de estas organizaciones como los pasajeros impedidos de volar (ver pág. 15).

• Silencio

Lo llamativo del caso es que, en un momento en que casi todo el gobierno parece apoyar la posición negociadora de la empresa y trata de «poner en caja» a los dos sindicatos rebeldes, Ricardo Cirielli, subsecretario de Transporte Aerocomercial y secretario general en uso de licencia de APTA, eligió hacer un prudente silencio y no aparecer en el centro de la escena. En sentido inverso, Ricardo Jaime -quizás el hombre más cercano a Néstor Kirchner dentro del gobierno- le comunicó ayer a Aerolíneas que había una docena de pilotos de Southern Winds con base en Córdoba (y a quienes el Estado sigue pagándoles el sueldo) en condiciones de operar los vuelos de Aerolíneas. Hasta ayer no habían respondido a la oferta.

En tanto,
sólo 8 de los 22 vuelos programados de Austral lograron despegar de Aeroparque. Sucede que APTA también tiene algunos afiliados en esa compañía (subsidiaria de Aerolíneas), que al no proceder a la revisión de las aeronaves las inhabilitan de hecho para volar. Otra gestión que está en marcha es la que habría encarado la viceministra de Trabajo Noemí Rial, que hoy intentaría nuevamente sentarse con los representantes sindicales.

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