31 de agosto 2001 - 00:00

Más de diez grandes grupos entraron en convocatoria

Más de diez grandes grupos entraron en convocatoria
El concurso preventivo al que se acogió el miércoles la empresa Musimundo es el más reciente eslabón de una cadena que no parece vaya a interrumpirse en el futuro inmediato si la recesión no cede. En los últimos doce meses, y sumada la convocatoria de esta empresa, los pasivos concursados ascenderían a los u$s 2.500 millones, sin dudas un monto inédito en la historia argentina.

Si bien el pasivo declarado por la subsidiaria de The Exxel Group es enorme -u$s 207 millones, aproximadamente-no es ni de cerca el más abultado de los últimos tiempos. Baste recordar la convocatoria de acreedores presentada por Aerolíneas Argentinas, que llega a los u$s 938 millones, y la de Sociedad Comercial del Plata, que ronda los u$s 740 millones.

A una cifra de u$s 400 millones se acercaban los pasivos de Alpargatas, grupo que evitó el recurso de la convocatoria al arribar a un acuerdo extrajudicial con sus acreedores.

Desde ya, estas medidas extremas tomadas por empresas de todo tamaño demuestran (una vez más, como si hiciera falta) no sólo la crítica situación por la que atraviesa la actividad productiva y comercial del país, sino también la interrupción de la cadena de pagos: las empresas que se concursan dejan de pagarles a sus proveedores, los que a su vez --al no percibir pago más o menos inmediato por los bienes y servicios entregados a sus clientes-no están en condiciones de abonar sus propias deudas, y más tarde o más temprano terminan concursándose ellas mismas.

El procedimiento del concurso es cada vez más habitual en la Argentina, y si bien marca el inicio de una serie de dificultades para los empresarios que lo utilizan, también les permite un respiro por la suspensión de los convenios laborales y la posibilidad de renegociar sus deudas.

Las quiebras y concursos registraron un récord en el pasado mes de junio, con más de u$s 1.000 millones de pasivos incluidos en esos procesos. Cabe apuntar que esa cifra se vio claramente influida por la convocatoria de Aerolíneas Argentinas.

En el primer semestre, además, se concursaron
Editorial Sarmiento (la editora del diario Crónica, con un pasivo aún no determinado), la aerolínea LAPA, con deudas cercanas a los u$s 170 millones -antes de que su dueño anterior, Andrés Deutsch, la vendiera a Eduardo Eurnekian-, la petrolera DAPSA -de la familia Lotero-, la productora de espectáculos La Maga y otras que podrían caer en la categoría de los insólito, como la de la obra social de los empleados del Ministerio de Economía. También a la Unión Obrera Metalúrgica, con pasivos por más de u$s 83 millones, le tocó engrosar la lista de concursados.

• Entretenimientos

Otro caso «fuerte» este año, ocurrido en marzo, fue el de ShowCenter, cuyos dos centros de entretenimientos en Haedo y en Olivos no generaron los niveles de concurrencia y actividad que previeron sus fundadores, la familia Maccarone, y sus socios del fondo WestSphere.

Así, la firma acumuló deudas por más de
u$s 110 millones; hoy siguen tratando de vender una parte de las acciones y de entregar el management a un tercer posible socio -otro fondo-, la gente de Buenos Aires Capital Partners. Un rumor del mercado indica que el síndico habría recortado el pasivo original, fundamentalmente a partir de una drástica reducción de la deuda con el Banco Provincia -su principal acreedor-por intereses acumulados.

Es útil recordar que el principal concurso de 1999 había sido el de la cadena de electrodomésticos
Ventura, propiedad de la holandesa Ceteco, que alcanzó los u$s 60 millones (ya cambió de dueño). En febrero de 2000, la fabricante de helados Massera se concursó por u$s 57 millones, proceso que aún hoy no ha concluido y en el que hay acusaciones cruzadas y pedidos de quiebra a ex socios minoritarios y mayoritarios.

Hace un par de semanas la fábrica de motores
Perkins siguió el mismo camino, con pasivos por u$s 45 millones, aduciendo la ruptura de un convenio de provisión de plantas motrices que tenía con la terminal Fiat.

Otras convocatorias y quiebras podrían considerarse de importancia menor en razón de los montos involucrados, pero tuvieron fuerte resonancia en la sociedad por el peso (actual o pasado) de sus nombres. En esta categoría habría que incluir a la fabricante de golosinas
Vauquita --vinculada con Massera-, la diseñadora de modas Elsa Serrano, la ex licenciataria de la marca Polo Ralph Lauren -nada que ver con sus actuales dueños, el Exxel-, el restorán de la costanera Los Años Locos -hoy con nuevos dueños-, la empresa de transportes de cargas Rabbione, la tradicional ortopedia IOA y Calera Buenos Aires.

De continuar sin mejoras las actuales condiciones económicas del país, no hace falta ser demasiado perspicaz o imaginativo para imaginar que este -necesariamente incompleto-listado se engrosará tanto en los montos como en el número de empresas involucradas. El mercado hoy está
invadido de rumores y nombres que -según sea el «informante»- están a punto de convocarse o sus acreedores de pedirles la quiebra.

De hecho, la versión del concurso de
Musimundo circulaba en las redacciones y los bancos al menos desde marzo de este año con cierta fuerza, pero ya se escuchaban «ruidos» a fines de 2000. Por esa razón, y si bien sería poco serio y hasta irresponsable divulgar alguna empresa de las que se mencionan como «en problemas», tampoco es posible descartar ninguna de las versiones. Sencillamente porque la situación del país da más para creer en las malas noticias que en las buenas.

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