18 de octubre 2001 - 00:00

Más dinero a bancos para dar préstamos a baja tasa

Una de las principales medidas para reactivar el consumo que tiene en carpeta el ministro de Economía, Domingo Cavallo, pasa por impulsar la oferta de crédito. Para conseguirlo, el Banco Central se apresta a aprobar una operatoria especial para que las entidades puedan acceder a una línea especial a tasas de un dígito con el fin exclusivo de volcar ese financiamiento al sector privado, tanto para el público como para empresas.

Esta medida es un eslabón más dentro de la política que se implementó en las últimas semanas para mejorar también el acceso al crédito para los privados. A eso apuntaron, justamente, las normas más flexibles de calificación crediticia y de previsionamiento que se pusieron en marcha hace menos de un mes.

El BCRA tenía todo previsto para aprobar hoy este esquema de facilidad crediticia en reunión de directorio, aunque quedó supeditado al anuncio global de medidas por parte del gobierno.
Ante la demora para dar a conocer estos anuncios, podría postergarse también para la semana que viene la nueva operatoria.

La iniciativa está directamente vinculada con la línea contingente que la autoridad monetaria ejecutó hace un mes. Se trata de fondos que ya estaban comprometidos por 13 bancos internacionales. En total, ingresaron al Central u$s 1.271 millones. Ese es, en principio, el dinero disponible para volcar a la banca y alentar el otorgamiento de crédito.

• Objetivo

Se trata de una línea muy barata, ya que la tasa pactada llega a LIBO más 2,50% anual, es decir, que actualmente tendría un costo inferior a 6% anual.

Aunque los recursos son limitados, se busca desde el gobierno poner en marcha nuevamente la rueda del consumo y de la producción. Pero para eso, sostienen, es necesario primero que aumente la oferta de crédito y las condiciones de acceso al mismo para individuos y empresas.

La intención es volcar este fondeo prácticamente respetando el mismo nivel de tasas entre los bancos privados. Después sería decisión de las entidades a quién le prestan y a qué tasa.


Eso sí, la condición del BCRA para otorgar el crédito es que el dinero se dedique inmediatamente a financiar al sector privado. Para controlar el tema estrictamente, se impondría algún tipo de cláusula «castigo» en caso de que el banco que solicitó el dinero no lo represte. Entre las alternativas figura la posibilidad de imponer un encaje especial de 100% para evitar que el dine-ro salga del sistema.

Este es un mecanismo que encontró el presidente del BCRA, Roque Maccarone, junto a Cavallo, para volcar liquidez en el sistema sin que caigan automáticamente las reservas.

Otra de las alternativas podría ser la baja de encajes (o requisitos mínimos de liquidez), o sea, liberar el dinero que las entidades mantienen inmovilizado en el Central. Pero este mecanismo choca con dos contras: el FMI le impuso un límite estricto y se comprobó que los bancos utilizaron esta liquidez adicional para comprar dólares, con lo cual provocaron una reducción de las reservas.

Como el destino del dinero que salga de la línea contingente (o repo) será conocido, se limita al mínimo la posibilidad de que las entidades incrementen la demanda de dólares.

Una característica original es que se trata de una típica operación de política económica anticíclica. El dinero estará disponible en un momento en que los bancos enfrentan serios problemas de liquidez, ante la fuerte caída de los depósitos.

Justamente, una de las explicaciones que dan las entidades es que al no haberse producido una recuperación rápida de los u$s 11.000 millones perdidos en colocaciones entre julio y agosto no están en condiciones de aumentar la masa pres-table. Al contrario, el monto del crédito en términos absolutos tuvo una caída superior a 10% en la última etapa de la crisis.

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