Mientras en Wall Street reconocen que la magnitudde la crisis de los créditos hipotecarios de baja calidad (subprime) es de dimensiones desconocidas -porque se oculta bajo paquetes de préstamos, de bonos y de derivados de créditos-, ayer se cobró dos nuevas víctimas.
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Por un lado se conoció la renunciadel presidente del banco de inversión americano Bear Stearns, Warren Spector, que logró sobrevivir seis semanas desde que comenzaron las turbulencias en los mercados que derrumbaron dos de sus hedge funds y obligó a un tercero a suspender los rescates. Según el banco, la entidad atraviesa la peor tempestad en más de 20 años, luego que la calificadora S&P lanzó una alerta sobre el impacto de la crisis hipotecaria en las ganancias de Bear Stearns, rebajando la calificación de estable a negativa.
Esto detonó ayer la suba del riesgo de default del banco, que, según la cotización de sus «credit default swaps», aumentó en la apertura unos 40 puntos hasta 200 puntos básicos.
Por otro lado, la entidad hipotecaria American Home Mortagage Investment, que la semana pasada vio derrumbarse su acción más de 90%, ayer se declaró en quiebra. El consejo de administración decidió recurrir al capítulo 11 de la ley de quiebras en el Tribunal de Bancarrotas de Delaware, para proteger el valor de los activos respaldados por hipotecas. La American Home, oriunda de Irving, Texas, se dedicaba a financiar la compra de casas, precisamente, a quienes no tenían una buena historia crediticia. Pero no lo hacía con dinero propio, sino prestado por otras entidades financieras de la talla, por ejemplo, de Bear Stearns o Citicorp, que aplicaban su capital y el de sus clientes. Aquí está la génesis del impacto de la crisis hipotecaria sobre los bancos.
Pero el efecto dominó no se circunscribe a Estados Unidos. La semana pasada, este diario informaba que en Asia, en Australia (principalmente) y también en Europa comenzaron a surgir turbulencias por la crisis subprime; como el caso del banco alemán IKB Deutsche Industriebank, que ayer reconoció que sus pérdidas podrían ascender a 5.000 millones de euros.
Otro que intenta escapar de la debacle hipotecaria es la Countrywide Financial, que informó al ente regulador del mercado que tenía unos u$s 50.000 millones en activos de alta liquidez. Sin embargo, para el mercado su riesgo de default aumentó ayer 100 puntos hasta los 445 puntos básicos. Esto significa que el costo de asegurar unos u$s 10 millones de su deuda contra el riesgo de default durante 5 años es de u$s 445.000 millones. El jueves pasado, el riesgo de default de Countrywide era 210 puntos.
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