Massa sueña índices sin "comisariato" de Moreno

Economía

El jefe de Gabinete, Sergio Massa, opera sobre la hipótesis de que la permanencia de Guillermo Moreno en el control del INDEC, por más tiempo del prudencial, será traducido hacia dentro del gobierno, en el peronismo y, sobre todo, en la calle como su primer fracaso.

Si estuviera en sus manos, Massa borraría hoy mismo al secretario de Comercio del staff K. Pero, pragmático, tiene otro objetivo: lo quiere lejos del INDEC. Advierte que el «problema» no es Moreno sino la falta de credibilidad de la estadística oficial.

No cita plazos. Es arbitrario medirlo en tiempo. Por él, Moreno debería haber dejado el gobierno hace meses. Se lo sugirió, en su momento, a Cristina y a Néstor Kirchner. No es una cuestión de horas o semanas. Sino del nivel de exposición del funcionario.

  • Expectativa

    Lo explicitó, en los últimos días, en diálogo con dirigentes del PJ y ante sus colaboradores más estrechos. Todos le trasmitieron lo mismo: el buen registro, aunque personal y antojadizo, de la expectativa que generó su designación como sucesor de Alberto Fernández.

    Escuchó, además, las prevenciones acerca de la continuidad de Moreno. Y sobre lo que él mismo advierte: que la bonanza callejera es volátil y un solo hecho puede mellarla. Por deducción simple, los ojos vuelven a posarse en el comportamiento del secretario de Comercio.

    En esas charlas, Massa detalló lo dicho: si no existe la decisión de desplazarlo, lo conforma un Moreno menos expuesto, sin comisariato en el INDEC y sin aparicionesestruendosas. Algo así como un Moreno domado; o escondido; un Moreno que no es Moreno.

    En ese contexto, se explica el anuncio que prepara Cristina de Kirchner de conformar un «consejo de notables» para ordenar el INDEC. Ese movimiento se producirá en sintonía con el planteo de Massa y significaría el primer revés de Moreno en el instituto.

    No fue imprevista la aparición de un coro de gobernadores a respaldar su demanda de racionalidad en el manejo de esa oficina. Mario Das Neves, José Luis Gioja y Juan Schiaretti reflejaron visiones que sintonizan, casi 100%, con la que expresó Massa.

    A criterio del jefe de Gabinete, restablecer el orden y recuperar prestigio demandará seis meses. A esa tarea, se deberá incorporar -entiende- a los gremios que actúan en el INDEC, puntualmente ATE, con quien entabló un diálogo franco, no siempre cordial, en ANSeS.

  • Subas

    Además, en los contactos que mantuvo en estos días agitados, Massa dejó otra precisión: acalló ciertas objeciones sobre Julio De Vido y el pedido deslizado en sectores del PJ de que un cambio profundo de gabinete debía, además, incluir al ministro de Planificación Federal.

    Sin hacer una defensa mesiánica, el jefe de Gabinete valora lo hecho por De Vido y entiende que no es prioritario que deje su cargo en el gobierno.

    Tampoco arrasará con el elenco le deja en la Jefatura de Gabinete su antecesor. Llegó con poca gente y, por ahora, no se dedicará a sembrar con massistas ese organigrama. En esencia, el mismo tono dialoguista que expresa hacia afuera quiere trasmitirlo hacia adentro del gabinete.

    Y convocar de los flashes: en estos días, abrirá la Casa Rosada a gobernadores que expusieron visiones autónomas y sentará también a Mauricio Macri.

    En la misma línea, buscó el fin de semana aceitar los vínculos con los jefes legislativos del oficialismo.
    Mañana, Cristina de Kirchner enviará al Congreso la ley que fija la movilidad de las jubilaciones,proyecto que lleva el inocultable sello Massa.

    En rigor, esa ley completa el ciclo exitoso del ahora jefe de Gabinete en la ANSeS, que se extendió durante más de cinco años. En persona, manejó el ente desde 2002 hasta diciembre de 2007 y, luego de un breve paso de Claudio Moroni, quedó a cargo de Amado Boudou, un funcionario de su más estrecha cercanía.

    Anecdótico, pero no por eso menos molesto, el entorno de Massa ardió el fin de semana con el abrupto protagonismo que adquirió Fernando Galmarini, suegro del flamante ministro, que no ha ocultado sus críticas a los Kirchner. De hecho, frecuenta asiduamente a Eduardo Duhalde.

    Galmarini ofició de portavoz extramuros de Massa al recordar que fue formado por Duhalde y advirtió que si los Kirchner no lo dejan actuar, se irá pegando un portazo. Ayer, cerca de Massa no había rosas para «el Pato». «Un suegro es un suegro», dijo, mordaz, un massista.
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