MasterCard International salió al centro de la escena en la negociación que vienen manteniendo The Exxel Group con un grupo de bancos para la compra de su licenciataria Argencard, operación que adelantara este diario en forma exclusiva el pasado 11 de abril. En una inusual aparición pública, la administradora de medios de pago emitió un comunicado en el que repite lo ya publicado por Ambito Financiero: que «a principios de año The Exxel Group firmó una carta de intención indicando su propósito de vender Argencard a un grupo de bancos. Una de las condiciones de la transacción era que Exxel y los bancos llegaran a un acuerdo previo con MasterCard International.
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Hemos sostenido discusiones con los bancos y con Exxel a fin de encontrar una solución aceptable a todas las partes interesadas. Hasta el momento no se ha llegado a ningún acuerdo». Consultada una vocera de la empresa estadounidense, dijo que «por ahora vamos a limitarnos a lo que dice el comunicado; no tenemos nada más que decir». El comunicado continúa afirmando que «no se ha establecido una fecha límite para llegar a un acuerdo».
Tal como informara este diario, la objeción al convenio de venta entre el grupo que capitanea Juan Navarro y un grupo de bancos encabezado por el Galicia, el Citi, el Río, el Francés, el Boston y otros es que se trata, en muchos casos, de las mismas entidades dueñas de la licencia de Visa en la Argentina. Sin embargo, las entidades aducen que, si bien este hecho es cierto, los principales emisores de MasterCard en el país son otros: además del Citi, que está en ambos grupos, se cuentan el Sudameris, el Bisel-Suquía, el HSBC y la BNL. De todos modos, el número de bancos compradores de Argencard (que costaría alrededor de u$s 300 millones, siempre que mantenga la licencia exclusiva de MasterCard para el Río de la Plata) rondaría la veintena. Esto implica que habrá «bancos Visa», otros «MasterCard» y muchos «bicolor».
Por eso, el tema de un supuesto conflicto de intereses entre las entidades que comercializan ambas marcas no sería tan fuerte. Sí lo sería otra de las diferencias entre compradores y licenciatarios, que se centra en determinar quién tendrá el poder de decisión sobre las políticas comerciales y de marketing de la marca en el país (por caso la inversión publicitaria). En el medio de esta disputa, la gente del Exxel mira cómo la pelota pasa de un campo a otro esperando hacerse del «cash» de la venta para poder continuar con su prevista expansión en territorio brasileño, ya con otros negocios diferentes del de los medios de pago.
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