Menem: un poco de déficit no es malo
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Periodista: Hay algunos que creen que la Argentina tiene problemas económicos y otros que creen que sólo son políticos. Cualquiera de los dos, ¿se pueden solucionar con el actual esquema de gobierno?
Carlos Menem: A Fernando de la Rúa le hace falta liderar este momento de la historia política y económica de la Argentina. Hay que tomar el toro por las astas, tomar una decisión lo más rápido posible, de tal forma que ese famoso blindaje se convierta en una realidad para que nosotros podamos tener algún tipo de alivio y empezar a poner en marcha el país. Para tomar una decisión ahora es un rompecabezas. Hay que consultar a medio mundo y en definitiva cuando asumen esa reforma la hacen mal. No puede ser que cada vez que se vaya a poner en vigencia una legislación, se amenace de la forma en que se lo está haciendo. Si no salía la norma, el país iba a seguir involucionando, que no se iba a superar la desocupación y que era muy posible que se den estallidos sociales. El gobierno nacional tendría que cuidarse de ese tipo de expresiones. Las medidas van por la buena senda, pero hay que instrumentarlas, no se puede quedar en la mera promesa sino que hay que tomar decisiones de forma que el blindaje se convierta en una realidad.
C.M.: Este gobierno, haciendo un cálculo erróneo del déficit fiscal, tomó medidas que impidieron al país crecer nuevamente. El aumento de la presión tributaria ha sido letal para la Argentina. Actualmente la economía está muy sólida y falta dar un pequeño paso. Yo tengo una carta que me envió Michel Camdessus donde se reconoce que el déficit fiscal de 1999 era de u$s 7.000 millones. Yo coincido con Cavallo en que el déficit no es el mal de todos los males. No es terrible si aumenta un poco para una Argentina que necesita crecer.
P.: ¿Usted sigue insistiendo con la necesidad de dolarizar?
C.M.: A la dolarización hay que profundizarla, no vaya a ser cosa que mañana o pasado tengamos algunos de esos ministros que se asustan y nos devalúen el peso, por lo cual vamos a tener dos monedas, la de los ricos que es el dólar y la de los pobres que es el peso. Yo acabo de volver de El Salvador, donde diserté en un congreso sobre el tema ante los representantes de los bancos de inversión más importantes del mundo y en muchos países de América los banqueros están de acuerdo en avanzar a la par del ALCA en la conformación de una sola moneda, de común acuerdo con el país emisor. Debe hacerse mediante un acuerdo con los Estados Unidos y no en forma unilateral, como lo hizo Ecuador.
P.: ¿Lo ve al gobierno adoptando la dolarización en el corto plazo?
C.M.: No, para nada. Por ahora están aferrados a la convertibilidad, una medida que han criticado hasta el cansancio. Yo planteo la dolarización como una instancia superior de la convertibilidad. De todas formas no veo a este gobierno cambiando la paridad cambiaria con el dólar. Pero el tema de la dolarización es algo para estudiarlo e implementarlo con mucho tiempo. Nosotros lo hemos intentado durante dos años, lo hemos hablado con el FMI, con la Reserva Federal, y las cosas iban marchando más o menos bien. Yo espero que pronto se retomen las negociaciones para que tengamos una sola moneda en ambos países con la posibilidad de que después se extienda a toda América.
P.: ¿Cómo piensan del tema en Estados Unidos?
C.M.: Hace poco hablé con el candidato presidencial George Bush y con su padre, el ex presidente. Yo soy amigo de la familia Bush, incluso de Barbara Bush, una gran mujer. Ellos entienden que es una buena posibilidad no tan sólo para la Argentina sino para toda Latinoamérica, ya que comprenden que en este proceso de globalización de la economía van a terminar globalizándose las monedas. En un futuro en el mundo van a quedar sólo tres monedas: el yen, el dólar y el euro. Fíjese este último caso. ¿Qué es el euro? En esencia es el marco. Tomaron la moneda más fuerte de Europa para unificar la moneda. Lo mismo va a suceder en América.



