«La mitad de nuestra cartera de créditos hoy está colocada en el sector corporativo, en pymes, personales... La otra mitad son préstamos hipotecarios, pero creemos que gradualmente este último porcentaje deberá crecer.»
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La revelación no debería sorprender si se tratara de cualquier otra entidad financiera, pero sí en el caso del Banco Hipotecario, al que el imaginario colectivo coloca en el rol del «gran» prestamista para la compra de inmuebles. Sin embargo, «los tiempos cambiaron, y estamos colocando fondos en otras áreas rentables», revela Aldo Lozano, gerente de Inversiones de la entidad durante la presentación del segundo tramo por $ 50 millones de sus Cédulas Hipotecarias.
A diferencia de la primera serie (por el mismo monto) que tenía tasa fija y vencimiento a 41 meses, este segundo tramo será a tasa variable, con un piso de 8% anual y un techo de 15%. «Buscamos emitir un título rentable, seguro (está securitizado con hipotecas) y líquido», agrega el ejecutivo. Se entiende que busquen negocios -al menos, en esta etapa-en otras áreas diferentes del mercado para el que nacieron: en la actualidad, todo el mercado de créditos hipotecarios ronda los $ 10 millones (en 1998, era de $ 100 millones mensuales). Obviamente, entonces, las cancelaciones por aquellos créditos superan los nuevos préstamos. Lozano recordó también que el Hipotecario «firmó acuerdos de fondeo con el Crédit Suisse First Boston y con el Deutsche Bank, que, además, funcionará como colocador de las cédulas». Y se mostró muy cauto respecto de la reactivación del sector: «Va a ser gradual; no veo ningún boom en el horizonte cercano. No me parece tampoco que el tema de las tasas (que están por debajo de las de la convertibilidad) sea fundamental para la recuperación; el tema central es el valor de la cuota en relación con los ingresos.
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