Mensaje a bancos: "Gobierno es adicto a los superávits"

Economía

La ministra Miceli aprovechó su presencia y la de su equipo económico en la Asamblea del BID para mantener contacto con unos 50 representantes de bancos de inversión de Wall Street. «Néstor Kirchner y Felisa son adictos al superávit fiscal», les dijo el secretario de Finanzas, Alfredo Mac Laughlin, para despejar las dudas de los inversores por el aumento del gasto público.

Entre otros, se encontraban banqueros del Citigroup, Credit Suiss First Boston, J.P. Morgan, Merrill Lynch y la Unión de Bancos Suizos. Muchos de ellos luego recibirían al titular del Banco Central, Martín Redrado, que efectuó una serie de conferencias. El economista español Guillermo de la Deheza, que ocupa cargos ejecutivos en Goldman Sachs, mantuvo reuniones personales tanto con Redrado como con Miceli.

  • Doble interés

    Los bancos tienen un doble interés en este tipo de reuniones. Por un lado, interiorizarse con información «de primera mano» respecto de la situación actual de la Argentina. Pero al mismo tiempo buscan marcar presencia para participar en emisiones de bonos futuros, sobre todo si el gobierno decide explorar la posibilidad de emitir en el exterior (complicada ahora por la gran cantidad de demandas judiciales en Nueva York de quienes no aceptaron el canje).

    Una de las principales preocupaciones de la ministra y Mac Laughlin fue destacar la solvencia de la situación argentina, basada en un pilar central como es el superávit gemelo, incluyendo tanto al fiscal como al comercial.

    También aprovecharon para dar detalles del programa financiero. Para lo que resta del año resta hacer frente a unos u$s 8.000 millones. La mayor parte se cubrirá con recursos del superávit fiscal (estimado en poco más de $ 20.000 millones, es decir unos 6.500 millones de dólares) y lo restante surgirá de la colocación de deuda, pero se trata de menos de u$s 2.000 millones. «No hay apuro por emitir», destacó el secretario de Finanzas.

    Con la caída de los títulos argentinos en los últimos días, afectados por la suba de la tasa de interés en los Estados Unidos, es probable que el gobierno decida esperar un poco para volver a salir a los mercados. Hace dos semanas se realizó la emisión de un nuevo título, el BONAR V, por u$s 500 millones y a una tasa de 8,36% anual.

    La pregunta respecto de la situación de los bonistas que no entraron en el canje (holdouts) era esperada por el equipo económico y llegó. Pero la respuesta fue lacónica: «De eso no se habla», aseguraron al unísono.
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