La liberalización del mercado automotor en el Mercosur a cambio de una mayor flexibilidad para que la Unión Europea (UE) avance con la apertura de algunos mercados agrícolas, desató ayer una nueva crisis entre la Argentina y Brasil. La alternativa de abrir esa industria en los cuatro países del bloque había sido propuesta unilateralmente por los negociadores brasileños, representados por el enviado a Bruselas del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, Régis Arslanian; pero fue rechazada de plano por el representante argentino, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La confirmación de la propuesta brasileña fue hecha ayer por la mañana en la capital de Bélgica, donde se desarrollan las nuevas rondas de negociaciones entre los dos bloques para intentar lograr una nuevo acuerdo de libre comercio, por el director general de Comercio de la Comisión Europea (CE), Karl Falkemberg. Segúnel funcionario, Arslanian habría presentado una propuesta basada en tres puntos sobre «un avance en la apertura del sector agrícola, por parte de Europa, en el sector de servicios, por parte del Mercosur, y una mayor flexibilidad en el rubro automotor».
Sin embargo, luego de conocer esta posición, Chiaradía declaró que «Brasil puede hablar solo si quiere, pero no en nombre de todo el Mercosur. Este punto, la posibilidad de abrir el sector automovilístico, no se tocó en la reunión». El funcionario de la Cancillería argentina explicó además que, antes de la reunión del lunes (la primera ronda de negociaciones entre los bloques) «algunos detalles y números fueron filtrados a algunos medios brasileños», algo que suscitó «una reacción negativa por parte del negociador europeo», Karl Falkenberg. Según esas filtraciones, el Mercosur estaría dispuesto a acelerar la liberalización del mercado automovilístico si el Ejecutivo comunitario da pasos para liberar el acceso de los productos agrícolas sudamericanos. Luego, desde el gobierno argentino, se negó esa posibilidad. El Mercosur y la UE están en estos días negociando para tratar de dar un nuevo impulso a las negociaciones del acuerdo de libre comercio entre los dos bloques. La parte sudamericana presentó una serie de propuestas, referentes sobre todo al sector agrícola y al de servicios, que el Ejecutivo comunitario estudiará. La propuesta que Arslanian presentó ante la UE hablade la reducción del períodode transición propuesto para la apertura total del mercado de vehículos sudamericanos, actualmente fijado en 18 años. Si bien no ofertó oficialmente un nuevo período, habló de no más de 5 años ante medios brasileños. En el sector de servicios, Europa podría beneficiarse de liberalizaciones en el campo financiero y de transporte marítimo, en los que la UE tiene gran interés, pero Arslanian señaló que, «para cada movimiento que hacemos, hay un precio». En el caso del mercado de servicios, la decisión pasa casi exclusivamente por la posición que sostenga Brasil, ya que la Argentina tiene prácticamente abierto este mercado.
El problema es la industria automotriz, donde el gobierno de Néstor Kirchner no sólo se niega a abrirse a terceros países, sino que tampoco acepta un régimen de libre comercio con Brasil e insiste en una política de cupos según el volumen de intercambio bilateral.
Dejá tu comentario