Un optimista informe presentó ayer Merrill Lynch sobre la economía argentina. El banco de inversión que asesora al gobierno argentino en la propuesta por reestructuración de la deuda dio un vuelco con mejores perspectivas que las que venían señalándose con anterioridad, en otras presentaciones. Titulado «Argentina: vivita y coleando», señala en sus puntos principales que esperan que el PBI crezca por arriba de 7% este año y que «la actividad continúa siendo vibrante» (ver texto completo en www.ambitoweb.com).
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En la actualidad, los informes desde Wall Street tienden a ser optimistas para evitar reacciones del Ministerio de Economía. Por ello es difícil para inversores discernir cuál es la real opinión de los bancos de inversión. No fueron pocas las veces las que desde el Palacio de Hacienda se efectuaron llamados telefónicos con reclamos por las opiniones de los economistas de esos bancos, que criticaban las negociaciones por el default o anticipaban un panorama de menor crecimiento económico. «La impresión que tenemos en Wall Street es que sólo con un acuerdo serio con los acreedores, la Argentina podrá escapar a la caída de actividad que se le avecina», señala un economista argentino residente en Nueva York, vedado por la cúpula del banco en el que se desempeña para efectuar declaraciones públicas.
De todas maneras, al igual que lo que sucede en la plaza local, no prevén un súbito derrumbe de la actividad económica en el país.
Sí sobre el tema de la deuda hay quienes anticipan una solución al estilo de la planteada para el «corralito». Esto significa, con una propuesta inicial en la que un porcentaje poco significativo adhiera, a la que luego se le suman ofertas adicionales para intentar alcanzar un número razonable.
• Advertencia
Un capítulo interesante del informe de Merrill Lynch es el que versa sobre el tipo de cambio. Destaca que en términos reales continúa siendo muy bajo pero que «esperan que una recuperación venga por el lado de la inflación en lugar de una apreciación del peso». Esto se traducirá en que el valor del dólar se mantendría en los niveles actuales pero con un mayor incremento de los precios. Para fin de año, Merrill Lynch espera que se cotice a $ 2,90 y para fines de 2005, a $ 3,15 (antes a $ 3,20). Una advertencia final del informe: «El empuje externo se debilitará en 2005, con las tasas de interés en el mundo subiendo y los precios de los commodities retornando a niveles más razonables.»
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