México al Mercosur, por ahora palabras

Economía

México puede convertirse en el segundo mercado latinoamericano para las exportaciones argentinas luego de Brasil (hoy ese lugar lo detenta Chile). Incluso podría llegar a ser un aliado político estratégico fundamental para la relación volátil que el país mantiene con Estado Unidos. México lograría incluso establecerse como uno de los cuatro orígenes más grandes de los capitales que invierten en el país; junto con los norteamericanos, españoles y brasileños. Lo que no podrá ser en las actuales condiciones, es convertirse en un socio pleno del Mercosur, siguiendo el llamado formal que hizo ayer Néstor Kirchner en su primer día de visita oficial a México.

Esta posibilidad sólo sería posible si existieran dos alternativas hoy algo utópicas. O el Mercosur cambia sus reglas de juego y desciende de ser un Mercado Común a una Zona de Libre Comercio; o si México renuncia al NAFTA y elige a la Argentina y Brasil como sus socios comerciales principales en lugar de Canadá y Estados Unidos, la primera y la sexta economías del mundo.

El llamado formal a que México se sume al bloque sudamericano la dio ayer Néstor Kirchner durante una conferencia de prensa, en la que consideró «esencial desde la Argentina la incorporación de México al Mercosur» y que la invitación «es permanente». El llamado se fundamentócon la experiencia venezolana, que en teoría sería el quinto socio para 2010, si Hugo Chávez decide cumplir con el cronograma pactado hace dos años.

Sin embargo, la frase sería simplemente una expresión de deseos diplomáticos, más que una realidad factible.

Técnicamente sería imposible que un estado como México, en las actuales condiciones, se convierta en un nuevo socio del bloque sudamericano; si México continúa siendo parte del NAFTA, por limitaciones del propio Mercosur.

Concretamente, el artículo 20 del tratado de Asunción de 1991 (que da forma legal al bloque sudamericano con la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay como estados miembro), expone las condiciones que debe tener un país para sumarse al proyecto de integración comercial. La primera cláusula habla de la aprobación unánime, algo que se daría sin problemas. Pero luego se explica concretamente que el nuevo socio debe adherir a los tratados fundacionales del Mercosur, adoptar el Arancel Externo Común (AEC), sumarse al programa de liberalización comercial vigente y asumir la Nomenclatura Común del Mercosur (NCM).

Este artículo apunta directamente a que un país que quiera ser parte del Mercosur, debe asumir como aranceles externos (los impuestos que se cobran para importar bienes y servicios desde terceros países) el que esté vigente en el bloque sudamericano. Si, por ejemplo, el Mercosur impone un AEC de 35% al ingreso de productos industriales norteamericanos o canadienses, México debería decidir lo mismo. El mismo esquema debe aplicarse para todo el listado de bienes y servicios que figuran reglamentados en el NCM; y que específicamente en el caso de las importaciones norteamericanas son especialmente proteccionistas. Esta es la política del Mercosur, como respuesta a la estrategia de subsidios que el gobierno de Estados Unidos aplica a los productores agrícolas de ese país, estrategia comercial que también adopta Canadá.

  • Exportaciones

    De esta manera, para que México ingrese en el Mercosur, tendría que renunciar al NAFTA, de la misma manera que Venezuela dejó de pertenecer a la Comunidad Andina de Naciones, el acuerdo que integran hoy Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. Pensar que el gobierno de Felipe Calderón renunciaría a un nivel de exportaciones de más de u$s 190.000 millones, que es lo que le vende anualmente México a EE.UU. y Canadá; por los algo más de u$s 5.000 millones que se exportan en conjunto a Brasil y la Argentina, es algo difícil. Para tener una idea de lo que es el NAFTA para México, los envíos mexicanos a los otros dos socios de ese bloque, representan 90% de sus exportaciones totales y superan a todas las de los socios del Mercosur unidas.

    La otra posibilidad para que México se conviertaen socio del bloque sudamericano, es que éste renuncie a ser un Mercado Común (como la Unión Europea o el propio NAFTA), y se reduzca a un área o zona de libre comercio. No es una idea nueva. En su momento, a fines de los 90, la había propuesto Domingo Cavallo; y serviría para firmar acuerdos comerciales con estados como Chile, Sudáfrica, la propia Unión Europea o Rusia; pero la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay dejarían de ser socios comerciales plenos. Sería el fin del Mercosur como proyecto de integración económica, y, entre otras cuestiones, implicaría desmantelar el recientemente inaugurado Parlamento del bloque que opera en Montevideo.
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