17 de diciembre 2000 - 00:00

Molinos deja negocio de girasol

Las bajas en el precio del girasol -que llevaron al país a un violento recorte en la siembra y la producción- y los altos costos de operaciones en el puerto de Buenos Aires provocaron la desaparición de Molinos Río de la Plata como molino girasolero de Buenos Aires, donde era único formador de precios de la semilla oleaginosa.

La decisión de discontinuar la molienda de semilla de girasol de la planta Avellaneda, del sur bonaerense, fue conocida en el mercado de cereales y provocó, por caso, la baja de 4,7% en las cotizaciones del mercado de futuros durante la última semana (la oleaginosa cotizó a $ 150 para diciembre y a $ 156 para marzo). De hecho, la desaparición de Molinos como único fijador de precios generaba incertidumbre entre los vendedores de Buenos Aires, ya que los negocios con la oleaginosa se concentran ahora en el complejo de Rosario. En el mercado de futuros, en tanto, se cree que desaparecerán las negociaciones de dicho grano, a menos que aparezca un nuevo jugador en la plaza.

Molinos es el mayor exportador argentino de productos alimenticios, con una facturación anual de u$s 800 millones y valores de exportación por u$s 180 millones.
En aceite de girasol ocupa el 4º lugar detrás de Cargill, Oleaginosa Moreno y Vicentín, con un total colocado en el exterior que el año pasado totalizó 205.108 toneladas.

Desaparición

La crisis del girasol en el país, provocada por la merma de las cotizaciones de los aceites en el mercado internacional, amenaza con hacer desaparecer la producción de dicho grano en la Argentina. Según el informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), dado a conocer el martes, la producción sólo llegará a 4,4 millones de toneladas en el país. El dato fue considerado exagerado por operadores del mercado, quienes no creen que la cosecha argentina supere los 3,5-4 millones de toneladas.

En tanto, la empresa Molinos continuará operando la planta de Avellaneda pero concentrada en refinado y envasado. Se supone que en la planta Santa Clara de Rosario procesará el producto para exportar.

Desde el sector aceitero se afirmaba que la decisión de debe a la conveniencia de concentrar la molienda en el polo rosarino y a una estrategia interna de la empresa basada en la crisis aceitera, como consecuencia de la pérdida de mercados durante los últimos años.

Molinos, por su parte, ya trasladó su casa matriz desde la avenida Paseo Colón, en la Capital, hasta Victoria -provincia de Buenos Aires-, como parte de la reestructuración concretada desde que fue adquirida por Pérez Companc.

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