Monopatines de alquiler: Lime se va de la Argentina

Economía

El negocio de alquiler de monopatines creció abruptamente en Buenos Aires durante 2019. De repente, y sin muchas explicaciones, las calles de algunos barrios seleccionados se poblaron de estos vehículos en versión eléctrica, que parecían abandonados en las veredas.

En pocos meses hubo cuatro empresas extranjeras disputándose ese mercado incipiente: Movo, Glovo Go, Grin fueron las pioneras. Y la última en llegar fue Lime, procedente de California, Estados Unidos.

Lime aterrizó en Buenos Aires en septiembre del año pasado con sus monopatines color verde lima. Y también fue la primera en irse: ayer anunció su decisión de salir del país.

La medida no fue solamente resultado de la crisis local, sino que forma parte de una estrategia global que incluyó a otros países. Así lo explicó Lime en un comunicado: “Hemos tomado la difícil decisión de cerrar 12 mercados en todo el mundo que incluyen Atlanta, Phoenix, San Diego y San Antonio en los Estados Unidos; Linz, Austria en Europa; y Bogotá, Buenos Aires, Montevideo, Lima, Puerto Vallarta, Río de Janeiro y San Pablo en América Latina”.

En este contexto, el portal especializado estadounidense Axios, informó ayer que Lime “está despidiendo a cerca del 14% de su fuerza laboral (aproximadamente 100 empleados) y cerrando operaciones en 12 mercados, ya que busca ser rentable este año. Después de dos años de crecimiento explosivo, las compañías de scooters han entrado en una nueva fase: la supervivencia del más apto en una industria intensiva en capital y que pierde dinero. Lime no es la primera o la única compañía de scooters en hacer ajustes. Bird, Scoot, Lyft y Skip también despidieron gente o se retiraron de algunos mercados el año pasado”.

El ingrediente puramente argentino en la despedida de Lime puede haber tenido que ver con las características de un servicio que todavía está muy lejos de ser rentable en Buenos Aires. Su flota es de 800 unidades. El costo estimado de cada monopatín es de unos u$s600 a lo que hay que sumar gastos de mantenimiento por desgastes y malos usos.

En tanto, por el lado de los ingresos la tarifa por el uso de estos servicios está fijada 15 pesos para desbloquearlos y se pagan otros 12 pesos por cada minuto de uso. Por ejemplo, un viaje de 10 minutos, realizado a una velocidad máxima de 20 km por hora, costaría 135 pesos.

A mitad de diciembre pasado, la empresa de alquiler de scooters Coup dejó de prestar servicios en Madrid, París y Berlín. En la capital española,ni siquiera se tomó el trabajo de retirar las motos que quedaron abandonadas en plazas y veredas.

Jorge Velázquez

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