21 de octubre 2022 - 14:46

Moody's pronostica devaluación del 20% en uno de los principales países latinoamericanos

La firma de calificación crediticia Moodyïs pronosticó una "devaluación inminente" de una de las principales monedas de latinoamerica de hasta 20%.

El creciente riesgo de cambio de políticas en Argentina podría representar una amenaza para el acceso a los mercados, dijo Gersan Zurita, vicepresidente de la agencia Moodys, a través de un comunicado fechado en la ciudad brasileña de Sao Paulo.

"El creciente riesgo de cambio de políticas en Argentina podría representar una amenaza para el acceso a los mercados", dijo Gersan Zurita, vicepresidente de la agencia Moody's, a través de un comunicado fechado en la ciudad brasileña de Sao Paulo.

La firma de calificación crediticia Moodys pronosticó una "devaluación inminente" del peso mexicano de al menos el 20%, que podría ocurrir a fines de este año o en 2023. Esto se debe, según la calificadora, ante el "apretamiento monetario en marcha" en Estados Unidos.

Si bien las autoridades financieras mexicanas y hasta el propio presidente Andrés Manuel López Obrador suelen presumir constantemente que la moneda mexicana logró resistir "contra viento y marea" la actual inestabilidad y la recesión que comienza a vivirse en algunas zonas del planeta, esta estabilidad habría llegado a su fin.

Según los expertos de Moodys, la depreciación del peso mexicano parece "inminente" ya que se están replicandon las mismas condiciones del ciclo anterior de alza de tasas de interés de la Reserva Federal estadounidense (FED) que inició en 2015.

La compañía estadounidense llegó a esta conclusión en un reporte titulado "La depreciación que viene" a partir de analizar las condiciones monetarias y financieras de las últimas dos crisis globales, en 2009 y 2020.

México, hasta ahora, siguió los mismos pasos de la FED y fue incrementando las tasas de interés para frenar la inflación, que alcanza más del 8%, aunque le precio de los alimentos llegó a aumentar el doble, por efecto de la invasión rusa en Ucrania y el impacto post pandemia de Covid-19.

Los expertos estiman que ciclo alcista de las tasas en Estados Unidos no terminará sino hasta 2024 en un intento por regresar el nivel de la inflación al 2%, ya que el país sufre de un índice de precios más alto desde los años 80 que podría desembocar en una recesión, con una tasa del 9,1%.

López Obrador, sin embargo, criticó a quienes "se pongan felices y se froten las manos" por el lúgubre vaticinio de Moodys, pero advirtió que "se van a quedar con las ganas" porque "no va a suceder así". En su conferencia matutina diaria en Palacio Nacional, el mandatario señaló que "la economía" mexicana "está bien, sigue creciendo".

El reporte de Moodys, por su parte, reconoció que el peso mexicano "se mantuvo relativamente estable después del choque inicial generado por la pandemia en la primera mitad de 2020" y resistió mejor los actuales choques en los mercados financieros que otras monedas latinoamericanas y de otras latitudes.

Sin embargo, insistió en que las restricciones monetarias de la autoridad financiera estadounidense ante la elevada inflación anticipan "una corrección depreciatoria". Los expertos consideran que fue ventajoso para el control de la inflación en México que prevalezca desde hace años una paridad que prácticamente no se devaluó frente a la divisa norteamericana.

Entre el 30 de noviembre de 2018 y el cierre del jueves, la paridad del dólar frente al peso, según los registros del Banco de México (central) se apreció en 0,9%.

Sin embargo, "esta circunstancia ha empezado a convertir a México en un país relativamente caro, por ejemplo, para el turismo", afirmó el especialista Enrique Quintana, quien asegura que "los exportadores tampoco están felices con ese comportamiento de la paridad". "Podrían ser aún más exitosos con un peso algo más débil", añadió aunque dijo que "sin duda tendríamos más presiones inflacionarias".

Incluso esta semana, el vicegobernador del Bano de México Gerardo Esquivel señaló que México "podría desvincularse de las decisiones de la Reserva Federal", es decir, ya no elevar las tasas de interés al ritmo que le marque su similar estadounidense.

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