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25 de enero 2008 - 00:00

Moreno le ganó a Shell; es el preferido de Cristina

Guillermo Moreno, a quien algunos funcionarios cercanos a Cristina de Kirchner maltrataban afirmando que pertenecía a otra época y que no tenía que ver con el estilo que pretendía imponer la nueva presidente, termina siendo el que le da más réditos al gobierno. Claro, dentro de la economía dirigista vigente. Un Ave Fénix. Después de muchas y fuertes presiones, la petrolera Shell anunció ayer una baja de 8% promedio en el precio de sus combustibles. Según dijo la empresa, es una medida "provisoria" para defender su participación de mercado -mermada en los últimos días, cuando sus precios quedaron desfasados con respecto a los de YPF, Petrobras y Esso-y para no afectar a sus estaciones de servicio. Terminó cediendo a las presiones de Moreno, que le mantenía la prohibición de exportar y a la que, con la Ley de Abastecimiento en la mano, amenazaba con nuevas multas. El miércoles, Cristina de Kirchner elogió su actuación en la lucha contra la inflación. Pide que esté presente en reuniones en las que se habla de economía. El propio Néstor Kirchner lo convoca a reuniones en Puerto Madero. El preferido.

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Guillermo Moreno
Shell anunció ayer la baja de 8% en promedio en los precios de sus combustibles por «un tiempo provisorio» con el objetivo de defender su participación en el mercado local y evitar afectar a los operadores de sus estaciones de servicio. Así, a partir de hoy, la nafta súper bajará 35 centavos (-14,9%), la nafta común 25 centavos (-11,6%), el gasoil 16 centavos (-8,1%), V-Power 20 centavos (-7,6) y pura diésel 11 centavos (-5,1).

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La empresa parece responder así a las presiones del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien desde hace varias semanas exigió a petroleras que bajen las naftas y el gasoil.

«Redujimos el precio de nuestro producto de manera provisoria en 8% porque queremos defender nuestra empresa en el mercado local y nos vemos obligados, ya que nuestros competidores también lo están haciendo. No sabemos cuánto tiempo durará esta medida, porque todo depende de la evolución del mercado», sostuvo Juan José Aranguren, presidente de Shell.

Las bajas no son de 13%, como la competencia, porque según su visión, «nuestro producto es de mejor calidad, y a pesar de que no lleguemos a bajar tanto el precio los clientes nos eligen».

  • Mesa de diálogo

  • Desde Shell ahora proponen llamar a una mesa de diálogo en la cual participen productores, refinadores y el gobierno para llegar a una solución. «Desde junio del año pasado que nuestra rentabilidad es negativa, por eso queremos sentarnos con todos los integrantes del mercado para mostrarles los números y así llegar a una solución», afirmó Aranguren.

    Al ser consultado sobre su relación con el gobierno y por qué no son llamados -como las otras empresas- para negociar, Aranguren aclaró que «el gobierno dice que con Shell no habla, sin embargo nosotros buscamos diálogo. Eso significa que queremos escuchar y ser escuchadospara llegar a un consenso, pero no que se nos imponga lo que tenemos que hacer como a nuestros competidores».

    Con respecto al pedido de Moreno de que las refinerías deben trabajar a 100%, Aranguren explicó que «es imposible que una refinería trabaje a 100% porque sí o sí debe frenar por momentos. Hoy estamos operando a 85% debido a que los proveedores prefieren exportar antes que vendernos el barril a u$s 38. En 2007 trabajamos a 95% y eso es lo máximo, el funcionario debería informarse sobre el tema y después exigir. Además nos enteramos de esta medida a través de los medios y no por el Boletín Oficial, como debe ser». Aclaró que «es falso que nuestra refinería está embargada».

    Lo cierto es que este conflicto continuará mientras los productores no acepten vender el barril a u$s 38 y exijan u$s 42, ya que en el mercado no existe una norma que diga cuál es el valor correcto del crudo.

    Además, Aranguren repitió que «si los productoresno venden el barril a u$s 38 el preciode los combustibles va a tender a subir, porque es imposible no transferir esas alzas al producto final».

    Los empresarios del sector afirman que la oferta de combustibles es justa y si el mercado continúa como hasta ahora la Argentina tendrá que importar combustibles para abastecer al mercado automotor, que ya creció 23% desde 2006 y espera un incremento de 10% para este año.

    También desmintió que haya más de 500 estaciones de Shell que se quieran cambiar de marca y manifestó que «menos de 20% de nuestras estaciones de servicio son las que quieren cambiarse».

    Finalmente, Aranguren informó que «la empresa no está pensando en irse del país. Si estuviéramos analizando esa medida no bajaríamos los precios de nuestros productos. Lo que sí creemos es que hay tener un mercado con condiciones rentables para todos».

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