Moyano, entre dos fuegos: piqueteros y Barrionuevo
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Hugo Moyano
Ese panorama es revelador en el sector metalúrgico: en 2002, la UOM tenía registrados 80 mil trabajadores. A octubre de 2008, la cifra se triplicó y alcanza a 240 mil obreros. Sobre ese volumen, puede ser simbólico que haya habido 1.000 despidos, pero se percibe como un indicio.
Es más: de ese grupo de despedidos, la mayoría -dicen en la CGT- negoció su salida. No se trató de expulsiones. Por ahora, en la actividad se amortigua con reducción de horas extras, anticipo de vacaciones y suspensión de contratos temporarios.
Este último dato es el mejor guardado por la UOM, al menos en público, y por el gobierno: hay un universo de obreros que trabajan en automotrices y autopartistas que son contratados a través de agencias eventuales. La cifra afectada se desconoce o se mantiene en reserva.
La CGT asumió ya que perdió la pulseada que, hasta hace un mes, se enfocaba en lograr un plus salarial de fin de año. Ahora, la prioridad es evitar despidos y, ante eso, se confiesa Moyano, no ven reacciones «adecuadas» por parte de la Casa Rosada.
Por eso, la semana pasada -como informó ayer este diariose pusieron a diseñar un plan propio que continuarán confeccionando esta semana. Está prevista una reunión de la «mesa chica» para los próximos días. No hay fecha, sin embargo, para el consejo directivo.
En ese marco, Barrionuevo salió ayer a pedir que se instaure la doble indemnización por 12 meses como «única» alternativa para impedir que se sigan produciendo despidos. La CGT Azul y Blanca solicitó, en concreto, un decreto de Cristina de Kirchner.
El barrionuevismo insiste, en tanto, en reclamos que dice que la CGT oficial dejó de lado: «No vamos a renunciar a recuperar poder adquisitivo» ni a pedir «un doble aguinaldo», dicen y acusan a la central que conduce Moyano de haber claudicado con esas demandas.
Pero no es sólo Barrionuevo el factor de preocupación de Moyano. El temor a despidos despertó inquietud, y en algunos rubros concretos, según advierten desde la CGT, se detectan «movimientos tensos» por parte de «grupos de izquierda y piqueteros».
No permite comparaciones con otros tiempos cuando, con una enorme tropa de desempleados, se entronizaron sectores piqueteros que funcionaron como contrapeso a los gremios que poco y nada podían, o sabían hacer, en medio de una crisis laboral.
Aquel fantasma preocupa a Moyano, que lo transmite a la Casa Rosada para que, urgente, haya una intervención oficial para «subsidiar» a empresas para evitar despidos.




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