El lugar común del «zorro cuidando las gallinas» seríade aplicación en el caso del Belgrano Cargas: Hugo Moyano quedó afuera del «Comité Ejecutivo» que maneja el tren y ya está colocando «troncos sobre los rieles». La versión de una pelea del cacique gremial con los socios privados del ramal fue desmentida por los propios empresarios, pero todo indica que se avecinan cambios en esa relación que nació difícil. Lo cierto es que, tal como se dijo hace meses, es poco menos que impensable que un tren sea coadministrado por su competidor, o sea un representante del transporte automotor de cargas.
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«El vínculo con nuestros socios sindicales anda sobre rieles: no tenemos ni tuvimos hasta ahora ningún problema. De hecho, el viernes mantuvimos la habitual reunión de directorio de todas las semanas y no se produjeron planteos de ningún tipo.»
Una alta fuente de SOE SA (Sociedad Operadora de Emergencia SA), que tomó a su cargo el gerenciamiento del Belgrano Cargas, desmintió la existencia de un conflicto con uno de sus socios, la Mutual 15 de diciembre, un apéndice del Sindicato de Camioneros que conduce Moyano.
Sin embargo, la versión que viene circulando desde la semana pasada indica que el secretario general de la CGT ya comenzó a sabotear la viabilidad del Belgrano Cargas, el tren cuya operación comparte con el Grupo Macri, la china Sanhe Hopeful, los locales Grupo Roggio y Emepa y otros dos gremios, la Unión Ferroviaria y La Fraternidad. Vemos por qué.
SOE tiene a su cargo el gerenciamiento del Belgrano Cargas por un lapso de 180 días, tras los cuales podrían optar por extender la emergencia 360 días más, al cabo de lo cual tomarían a su cargo la concesión del tren. SOE asumió ese control hace un par de semanas, y -tal como adelantara este diario- puso a Antonio Amassanti como CEO. Por encima de él está su socio «histórico», Carlo Capelli (ambos, viejos amigos de Franco Macri), quien encabeza un Comité Ejecutivo que completan Alberto Rojo (otro hombre de Macri), Hugo Acuña (por Roggio) y Roberto Simó (Emepa).
Disparador
Como se ve, ese Comité no incluye a ningún representante gremial, lo que habría sido el disparador (¿la excusa?) para el pataleo de los acólitos de Moyano. Ese conflicto parecía inevitable desde la inserción de la gerenciadora del tren que ya había quebrado en manos de la Unión Ferroviaria: cualquier observador imparcial habría percibido la inviabilidad de cualquier empresa en la que uno de los socios sea un competidor directo.
Es obvio que el ferrocarril es el principal opositor a la bonanza que atraviesa el transporte terrestre de cargas, y la presencia de los camioneros en la sociedad que maneja el Belgrano Cargas -que cruza el país de sudeste a noroeste, y será utilizado para llevar las cosechas desde el Mercosur a Oriente vía Chile- no prenunciaba buenas noticias.
Desde el gobierno afirmaron -cuando casi sorpresivamente se incluyó a Moyano entre los concesionarios del tren que era «imposible» mantenerlo afuera. Una alta fuente oficial explicó esa inclusión a Ambito Financiero hace algunas semanas: en estricto «off the record», el funcionario aseguró que «el tren debería servir para los largos trayectos, y los camiones para los que van desde las estaciones ferroviarias a su destino final. Lo contrario es antieconómico. Hay que buscar la mayor complementariedad posible entre ambos transportes, y eso es lo que buscamos al integrar a Hugo Moyano».
En SOE la mayoría accionaria la tiene Shi-Ma, una empresa conformada a partes iguales por Franco Macri y el empresario chino Shi Ke-ron, dueño de Sanhe y uno de los mayores «traders» sojeros del mundo. Si bien hubo algunos que dudaron hasta de su existencia, el hecho de que dos de los principales exportadores de soja que actúan en el país hicieran «lobby» ante el gobierno para que se bloqueara su ingreso al Belgrano Cargas daría una idea de la dimensión de sus negocios globales. Esas mismas cerealeras mantendrían pleitos judiciales con Sanhe en Estados Unidos en relación con supuestas maniobras de dumping.
Los otros socios privados de SOE son el grupo Roggio (dueño de Metrovías) y Emepa, del empresario de Chascomús Gabriel Romero, y operador de Ferrovías e Hidrovías. Entre todos los privados conforman SOFE, que tiene la opción irrevocable de adquirir el paquete mayoritario de las acciones de Belgrano Cargas SA, manteniendo el Estado nacional una participación accionaria.
SOFE tiene 80,02% del capital de SOE; el restante 19,8% se reparte a razón de 6,6% cada uno entre los gremios La Fraternidad (maquinistas), Unión Ferroviaria y la citada mutual de los camioneros.
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