21 de mayo 2001 - 00:00

Multicanal ahora se uniría a CableVisión

Esta semana, CableVisión y Multicanal, las dos principales operadoras de televisión por cable de la Argentina, formalizarían su fusión, según indica una versión recogida por este diario.

La especie venía manejándose desde hace algunas semanas, pero tomó mayor fuerza cuando desde Estados Unidos llegaron noticias de que SkyTV -del grupo que encabeza el magnate Rupert Murdoch-y DirecTV formalizarán su unión en poco tiempo. Ambas empresas de televisión satelital también actúan en el país.

Si bien no trascendió cuál de las dos empresas de cable se quedará con el control de la nueva estructura, no es descabellado suponer que serán los actuales propietarios de CableVisión. La razón es casi obvia: desde hace un par de años, el monopolio «Clarín» está buscando comprador para su subsdiaria Multicanal, una de las unidades de negocios más deficitarias de un grupo que atraviesa graves problemas financieros.

De hecho, el año pasado Multicanal arrojó pérdidas superiores a los u$s 120 millones --se-gún notificó a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires-, producto, en gran parte, de dos hechos: la caída en la recaudación, unida al encarecimiento de las señales que distribuye, y la pesadísima carga financiera que representan los intereses sobre la deuda contraída para adquirir empresas de cable competidoras (la mayor de ellas, VCC, del empresario Samuel Liberman). Es que el precio pagado por abonado se demuestra ahora que fue tan alto que el recupero de la inversión se hace cada vez más problemático.

Especulación

En su momento, esos precios se pagaron con la certeza de que el avance del cable en otras áreas -telefonía, Internet, etc.- sería tan avasallador que reemplazaría incluso a otras tecnologías. De hecho, muchos especularon que las compras de abonados se hacían con la vista puesta más en el mercado de las telecomunicaciones (telefonía local y de larga distancia) que en el de la distribución de señales. También, en el caso de «Clarín», los perdió su propio afán hegemónico. Después, varios bancos de inversión recorrieron escritorios de grupos económicos y de telecomunicaciones (notablemente de Telefónica, que acababa de salir de CableVisión por la disolución del CEI), buscando un comprador para lo que se había convertido en un «clavo».

Por su parte,
CableVisión tampoco las tiene todas consigo, pero en el ejercicio pasado, sus accionistas capitalizaron parte de sus pasivos justamente para reducir la carga financiera, por lo que cerraron el año con un quebrando sensiblemente inferior al de sus competidores.

De confirmarse la versión, también se produciría un cambio estratégico en el timón de
CableVisión, hasta hoy controlada por el grupo de inversión estadounidense Hick, Muse, Tate & Furst (HMTF), que comparte la propiedad de la empresa con el grupo de medios United Global Comm. (UGC). Sin embargo, esta empresa, a su vez controlada por Liberty Media, tendría interés en quedarse también con la mayoría del paquete accionario de CableVisión; el grupo que encabeza Thomas Hicks estaría dispuesto a vender, en caso de que la oferta sea la correcta.

De todos modos, el nuevo gigante de la televisión por cable, que agruparía en su seno a
cerca de tres millones de hogares/abonados, nacería con una deuda combinada superior a los u$s 2.000 millones.

Por el volumen en dinero involucrado y por el segmento de mercado que abarcará la empresa resultante, será necesario que la operación cuente con la aprobación de la
Secretaría de Defensa de la Competencia y del Consumidor que encabeza Carlos Winograd. Desde ya, no debería ser un trámite ni sencillo ni automático, dado que ese mismo organismo se opuso de manera firme a la unión entre OCA y el Correo Argentino con el argumento de que se crearía una empresa casi monopólica. En este caso, entre CV y MC manejarían más de 65% del mercado argentino de televisión por cable; de hecho, se sabe, evitan internarse en áreas geográficas de la competencia (donde está una, no «cablea» la otra). La nueva empresa, además, quedará con «la sartén por el mango» para negociar precios y condiciones con las productoras de señales.

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