La jueza Federal de San Francisco Marilyn Hall Patel le propinó ayer el golpe de gracia al polémico sitio de Internet Napster, al obligarlo a bloquear el acceso a las canciones protegidas por derecho de autor dentro de las 72 horas de ser informado de las violaciones de copyright por parte de las compañías discográficas.
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El fallo, que representa una victoria para la industria discográfica, estipula que el plazo empezará a correr desde el momento en que las empresas grabadoras den a Napster las listas de canciones que quieren excluir del servicio de intercambio gratuito de temas musicales.
El anuncio fue hecho por los empresarios del sector de los Estados Unidos, representados por la Recording Industry Association of America (RIAA), a través de la cual se supo que la intimación fue emitida en la noche del lunes. «Estamos complacidos porque la Corte de Distrito ha actuado rápidamente en emitir su fallo requiriendo a Napster retirar de su sistema todas las obras que infringen derechos», señaló Hilary Rosen, presidenta de la RIAA. Asimismo, la organización consideró que la medida representa «el fin de las actividades violatorias de Napster», aunque hasta el momento no está claro qué sanciones podrían imponerse a la compañía en caso de que no respete la orden judicial.
Si bien Napster no emitió comentario alguno, lo concreto es que en los próximos cinco días, el sitio deberá darle a la Justicia los detalles de las medidas tomadas para poner en práctica la decisión del juez. En tanto, ambas partes se verán las caras en la oficina de un mediador el próximo 9 de marzo.
El viernes último Napster había prometido la puesta en práctica de filtros desde el fin de semana para impedir el intercambio de ficheros. Para la mayoría de los observadores ello pone en jaque la continuidad de la firma, ya que cuando las canciones más populares no estén disponibles habrá pocas razones para que sus más 60 millones de miembros registrados utilicen el servicio. Sin embargo, varios analistas consideraron ayer que la disputa está lejos de concluir. Al respecto estiman que el último veredicto de la magistrada deja muchas puertas abiertas para que continúe sin mayores problemas el intercambio gratuito en Internet de canciones en formato MP3. El programa filtro lee la información incluida en los archivos MP3, que normalmente son el título original de la canción, el artista y a veces el álbum del cual procede la grabación.
Luego compara esos datos con la lista de canciones prohibidas y en el caso de que encuentre datos coincidentes, el archivo ilegal no aparecerá en las pantallas de ordenador de quienes buscan esa canción, lo que de hecho impide su distribución. Esa lista -con miles de artistas y decenas de miles de títulos-, según la decisión de la jueza Patel y tal y como Napster quería, tiene que proporcionarla la RIAA, descargando en gran parte el trabajo de la empresa de Internet. Uno de los problemas para la RIAA es que el programa filtro puesto en marcha por Napster hasta el momento no es totalmente seguro y las pequeñas variaciones en los títulos o nombres de los artistas escapan de control. Por ejemplo, si la lista de la RIAA incluye el nombre del grupo Metallica -uno de los más críticos contra Napster-, simplemente una pequeña modificación a Metallica, lograría evitar el filtro.
Un especialista en este tipo de programas explicó que una de las formas más sencillas de «esquivar» el filtro sería nombrar los archivos con títulos falsos. «Si alguien quisiese distribuir 'Yesterday' de Los Beatles a través de Napster bastaría con renombrar el archivo como '123' e identificar en una página de Internet independiente ese archivo como la famosa canción del grupo de Liverpool», afirmó el especialista.
Los principales sellos musicales del mundo, entre ellos Universal Music de Vivendi Universal, Sony Music, Warner Music, EMI Group Plc y BMG de Bertelsmann AG demandaron en diciembre de 1999 a Napster por violar derechos de autor, iniciando una larga disputa que trascendió los límites judiciales para convertirse en un caso testigo de la futura legislación en Internet. Napster no vende ni compra las canciones, y sólo proporciona un programa informático, que se copia gratuitamente de Internet, y permite que los suscriptores intercambien las piezas musicales de sus propios archivos.
En las últimas semanas, la industria discográfica rechazó una oferta de mil millones de dólares y la imposición de un sistema de abono para sus usuarios que Napster puso sobre la mesa para levantar las demandas.
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