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31 de enero 2006 - 00:00

Negociaciones contrarreloj entre Argentina y Brasil por salvaguardas

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"Estamos trabajando, avanzando, y vemos todavía la posibilidad de un acuerdo. Si terminamos consensuando algo lo anunciaremos mañana", dijeron fuentes oficiales cercanas a la negociación.

Los puntos que seguían trabados hasta última hora de hoy son el procedimiento que se utilizará para demostrar que las importaciones dañan una industria en uno de los países y el plazo durante el cual regirán los límites que pretende Argentina.

"La posición argentina sigue siendo muy dura en los aspectos técnicos de la cláusula (de adaptación competitiva, que propuso el Gobierno), pero todavía hay posibilidades de un acuerdo hoy", revelaron las fuentes.

Uno de los consensos alcanzados, en cambio, es que las restricciones al comercio tomarán la forma de un arancel y no de un cupo cuantitativo.

"La medida va a ser un arancel, y va a ser por tres o cuatro años", explicaron los informantes argentinos. Ello implica que cuando se compruebe que un sector de la industria argentina se encuentra en peligro por un aumento desmesurado de las importaciones desde Brasil, se gatillará un mecanismo administrativo automático para aplicar a esas compras un arancel equivalente al que pagan los embarques provenientes de otros países no pertenecientes al Mercosur.

Los negociadores se dieron cita hoy desde las diez de la mañana en el Palacio San Martín, inusualmente cubierto de andamios y lonas por una serie de refacciones dispuestas para resguardar la fachada y el patio central del edificio.

Por el lado argentino la voz cantante la llevaron los secretarios de Industria, Miguel Peirano y de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía.

La delegación brasileña, compuesta por 16 funcionarios, está encabezada por el vicecanciller Samuel Pinheiro Guimaraes, el jefe de Gabinete de la Cancillería, Ruy Pereira, y el secretario de Desarrollo, Ivan Ramalho.

Las cabezas de la delegación estuvieron reunidas durante casi todo el día en el primer piso del palacio otrora pertenciente a la familia Anchorena, en permanente contacto con los ministros de sus respectivos países y áreas, mientras el resto de los negociadores -por Brasil vinieron 16- intercambiaban información en la planta baja del mismo edificio.

Los fabricantes de los productos más sensibles de la balanza comercial bilateral esperan los resultados de las tratativas con gran expectativa, ya que esta semana vencen dos de los acuerdos de autolimitación de exportaciones que aceptaron sus colegas brasileños el año pasado.

Algunos de esos sectores sensibles son los productores de electrodomésticos, autopartes, acondicionadores de aire, textiles, indumentaria, calzados y juguetes.

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