La empresa de ropa deportiva Nike intentó defenderse su contrato de patrocinio con la selección brasileña de fútbol y lo calificó como un acuerdo provechoso, pese a estar en el centro de una investigación parlamentaria acusada de serias irregularidades.
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Ingo Ostrowisky, gerente de comunicaciones de Nike Brasil, negó ante los legisladores las versiones de que la empresa usó el contrato por u$s 369 millones para presionar a la selección a convocar jugadores patrocinados por Nike y exigir su alineación en partidos amistosos y oficiales. «La convocatoria de jugadores es competencia exclusiva del entrenador», dijo Ostrowisky a los miembros de la comisión investigadora de la Cámara de Diputados brasileña, que no parecieron creerle.
Medios de prensa y legisladores denunciaron el contrato firmado en junio de 1996 entre Nike y la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) prácticamente como un atropello a la soberanía de Brasil, al imponer a los jugadores que actuarían en el equipo nacional.
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