Se acentúa la ola de conflictos en todo el país con casos inéditos. La Panamericana estuvo ayer cortada tres horas por un piquete de empleados de automotrices que piden un básico de $ 2.000. En las provincias, es aún mayor el nivel de conflictos, especialmente con docentes, salud y judiciales. Hasta en Santa Cruz la situación es delicada. Y todo esto, a pesar de que, según datos oficiales, el salario promedio de trabajadores en blanco aumentó 4,2% en abril.
Judiciales porteños acamparon ayer ante el Consejo de la Magistratura de la Ciudad.
La conflictividad sociolaboral en la Argentina continúa «in crescendo». No sólo en la Capital Federal y en los gremios que representan a estatales, sino, además, en muchas provincias del interior, por ejemplo, en la Patagonia, las protestas se extienden al ámbito privado y, en algunos, hasta adoptan formas violentas, al mejor estilo piquetero, como en el norte santacruceño o en Neuquén. Pero también llama la atención la aparición de un fenómeno nuevo en el tradicional paro gremial: muchas conducciones sindicales son desbordadas por comisiones de bases porque no están conformes con los arreglos de cúpula o por razones ideológicas.
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Un ejemplo de ello son las huelgas y las protestas en torno a los hospitales en Buenos Aires que comienzan a afectar seriamente la atención de salud de la población. Ayer, los empleados de institutos de salud nacionales agrupados en la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) cumplieron la segunda jornada de un paro de actividades en reclamo de mejoras salariales pese a que la dirigencia del gremio, junto con otra veintena del sector, había acordado con el Ministerio de Trabajo concurrir a paritarias.
Se trata de trabajadores del Hospital Posadas, del Centro Nacional de Recuperación Social ( Cenareso), de la Colonia Montes de Oca, del Incucai y de los institutos de Alimentos, Medicamentos y Parasitología. También cumplían con la medida de fuerza empleados de los centros de Virosis Humana, en la localidad bonaerense de Pergamino; y los de Epidemiología, en Santa Fe y en Mar del Plata. A estos sectores se sumaban investigadores del Instituto Malbrán, del Instituto de Genética Médica y de distintos servicios de rehabilitación. En el Hospital Durand prosiguen con paros parciales, aunque ayer adoptaron una modalidad llamativa: desde las 7 realizaron un «paro a la japonesa», redoblando sus tareas, aunque cortaron la avenida Díaz Vélez al 5000 en demanda de un sueldo básico de 1.500 pesos. Hoy sigue el paro en coincidencia con la medida de fuerza que implementarán los empleados no médicos de los hospitales Ramos Mejía, Gutiérrez, Argerich, Vélez Sarsfield, Roca, Tornú y Alvarez, adelantaron delegados «autoconvocados».
A estas protestas se sumará también otro paro de 48 horas que iniciarán empleados públicos en museos, hospitales públicos, oficinas administrativas y en el Centro Cultural Recoleta, y el Teatro Colón, en reclamo de mejoras salariales. Los paros incluirán «una masiva movilización» mañana hacia la sede del gobierno porteño, la cartera laboral y la oficina en Buenos Aires de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Asimismo, esta medida de fuerza adherirán los no docentes.
También ayer, los empleados del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires instalaron un campamento frente a la sede del Consejo de la Magistratura porteña para reclamar una recomposición salarial superior a sus pares nacionales porque aducen que tienen mayor carga horaria. Estos judiciales metropolitanos ya vienen de un paro de 18 días y de una conciliación obligatoria fallida de 15 días.
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