''No es que se detuvo el boom inmobiliario: nunca existió realmente''

Economía

«No es que el boom inmobiliario se detuvo: en realidad nunca existió, y ahora se viene un punto de inflexión por el lado de la oferta. Lo que vemos como 'boom' son en realidad pequeñas islas (Puerto Madero, Belgrano, etc.) que apuntan a un sector mínimo de la población, pero la carencia de crédito hace que el público masivo -la clase media- que es el que sostiene la actividad no tenga posibilidades de comprar inmuebles». A pesar de que su desarrollo Renoir en Puerto Madero está casi vendido, el desarrollador Issel Kipperszmid niega que haya habido una bonanza del sector, justamente por haberse limitado las construcciones nuevas a abastecer al segmento más alto.

Por eso, prevé que el año próximo «de los 7,8 millones de m2 construidos pasaremos a unos 6,7 millones de m2. Parecen cifras altas, pero para la Argentina, un país de 40 millones de habitantes, son ínfimas: deberíamos estar en 20 millones de metros cuadrados anuales, y en vez de acercarnos a esos valores, nos alejamos...».

Para resolver el cuello de botella que plantea el «descalce» entre el valor de los departamentos y el de los salarios, propone «otorgar créditos a 25/30 años, con ajustes según salarios más dos puntos de interés. El fondeo provendría de las AFJP y la ANSeS.

La idea ya le fue llevada al gobierno el año pasado, sin que hasta ahora haya habido respuesta. Obviamente, los funcionarios cuentan con poder echar mano a los fondos previsionales para cubrir eventuales emergencias, algo que no podrían hacer si están colocados a 30 años...

Según el esquema de Kipperszmid, un crédito de $ 200.000 generaría una cuota de $ 800, contra los $ 3.000 que deben pagarse hoy. «Esos créditos son para familias que ganan más de $ 10.000 mensuales, por lo tanto inalcanzables para la mayoría de la población», enfatiza el empresario.

«Hoy la tendencia es a reducir la oferta, justamente por la falta de compradores. Todos los edificios de lujo se vendieron a dos públicos: argentinos que invirtieron en ladrillos sus dólares traídos del exterior o salvados del ' corralito', y extranjeros que quieren tener un 'pied-à-terre' en Buenos Aires. Por caso, en Renoir 60% de los compradores fueron extranjeros, atraídos también por la posibilidad de alquilarlos. Esos dos públicos están casi agotados, y por eso es cada vez más difícil 'vender en el pozo'», afirma.

Agrega que los valores que se barajan en terrenos «hacen casi imposible tener rentabilidad: se está hablando de u$s 800 de incidencia del terreno por metro cuadrado; los costos de la construcción subieron tanto que estamos hablando de u$s 1.000/1.200 el metro; el margen en esta actividad suele ser de 25%; calcule usted a cuánto hay que vender un departamento, y dígame si queda público para comprarlo».

S.D.

Dejá tu comentario