La última rueda del año simplemente corroboró lo que venimos viendo a lo largo de, al menos, una semana. El concepto de corroboración viene de la mano del incremento que observamos en el volumen negociado, que creció a niveles muy cercanos de lo que podríamos definir como "normales", con algo más de 800 millones de acciones tranzadas en el mercado tradicional y 1.400 en el electrónico. ¿Pero que es eso que venimos observando? Apenas un mercado en el cual los inversores parecen más dispuestos a no hacer nada o incluso perder ligeramente, antes que tomar riesgos que puedan terminar en una pérdida de algún par de puntos porcentuales. La mejor demostración de esto la dio el Promedio Industrial que, salvo un ligero rush alcista en los primeros diez minutos de operaciones y un derrape casi simétrico en los diez finales terminó sin cambio. El Dow cedía un módico 0,27% y quedó en 10.800,3 puntos, mientras el NASDAQ ganaba un todavía más acotado 0,06%. Los pocos datos macro que se dieron a conocer en la jornada fueron otra vez «mixtos», lo que de alguna manera fue reflejado por el cierre de la tasa de los treasuries que quedó a 10 años en 4,26%, prácticamente igual a la que pagaba el último día del año 2003. Muy distinto fue el caso del petróleo que, al cerrar en u$s 43,45 por barril, quedó con un incremento de 33%; llamativo, pero inferior al de otros commodities como el cobre, que acumula una mejora de 44%. El oro, que en algún momento amenazó con darnos un susto, apenas si marcó una mejora de 5,4% a u$s 438,3 la onza, lo que claramente indica que no hay temores inflacionarios y que podemos esperar un feliz año 2005.
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