El nuevo presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, obligó a ANCAP, petrolera estatal uruguaya, a bajar los precios de los combustibles de su subsidiaria en nuestro país, Sol Petróleo. Esta empresa anunció ajustes en sus precios el viernes a la noche, precisamente en momentos en que las alzas en los combustibles provocaron casi una cruzada por parte del gobierno.
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El gesto del gobierno uruguayo no habría sido gratis. Hubo gestiones de la nueva administración para que el Estado argentino le condone algunas deudas a Sol y hacerla más vendible.
Sol Petróleo tiene unas 160 estaciones de servicio en el país y comercializa menos de 2% del total de combustibles que se venden en la Argentina. Afirma que tiene una pérdida de 1,6 millón de dólares mensuales, debido a que compra combustibles a otras petroleras a precio más alto del que puede venderlo.
La decisión de los uruguayos es venderla lo más rápidamente posible. Los interesados serían Petróleos de Venezuela y Petrobras.
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