Le faltó como la guinda en el postre, porque el mercado accionario -al retroceder en la rueda de ayer- se quedó con las ganas de derrocar la frontera de los 1.500 puntos, justo al culminar el mes.
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Sosteniendo un buen ritmo, ampliado a los interesantes 87 millones de pesos de efectivo, esto también contó con más intensa participación de la oferta. Y, entre ambas fuerzas, desarrollaron una de las ruedas más atractivas del mes, donde siempre estuvo en disputa si la potencia de los «toros» podía derribar esa línea del número redondo, o si los embates de los «osos» harían imposible la misión. Y no se pudo. El índice quedó más alejado que el lunes, en solamente 1.485 puntos de cierre. Lo máximo que se llegó a verificar estuvo siempre debajo de lo anterior, con 1.496, remontando un mínimo de 1.480. La aparición de tomas de utilidades se hizo presente con vigor en el último día, e impidió que la felicidad fuera completa.
A una cierta frustración formal, por la meta inconclusa, se le opuso una excelente faceta más extendida: y es que en mayo la plaza accionaria cerró con algo más de 10% de beneficios, en el Merval, sacando amplias diferencias sobre referencias habituales: como Dow (2,8% de alza) y un Bovespa que estuvo parco, con sólo 1,6% mensual. El recinto de Buenos Aires se anotó entre lo mejor en el mundo, por precios, aunque todavía falte respaldo.
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