Tras reunirse con el ministro de Economía, Domingo Cavallo, y el titular del Banco Central, Roque Maccarone, el encargado del caso argentino del FMI, Tomas Reichmann, señaló que el desembolso de u$s 1.260 millones previsto para principios de diciembre no corre peligro. El funcionario reconoció que su paso por el país tuvo como objetivo «tomarle el pulso» a la situación.
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Además, se mostró preocupado por la prolongada recesión de la Argentina: «Para que la economía se reactive es necesario que bajen las tasas de interés y para que eso ocurra es preciso recobrar la confianza». La frase corrió por cuenta del mismo funcionario que hace un año había recomendado «un psicoanalista» para los argentinos.
Ya en un plano más técnico, señaló tras culminar la entrevista con Cavallo que «son importantes los planes futuros del país, no sólo el cumplimiento de las metas del tercer trimestre».
El funcionario regresó ayer por la noche a Washington y su visita a Buenos Aires, que se prolongó por dos días, sirvió para ir preparando la misión formal del Fondo que desembarcará a fin de octubre. El equipo técnico tendrá como tarea principal comprobar la marcha del esquema del déficit cero. Pero también monitorear el programa de gobierno de cara a 2002 y la nueva propuesta del reparto de impuestos con las provincias que se negociará a través de la coparticipación federal.
Reichmann dejó claro que no hay posibilidades de que se adelante el desembolso previsto para diciembre en el blindaje. Y dejó claro en sus reuniones que los u$s 3.000 millones que el FMI destinará como garantías para el canje internacional estarán disponibles, siempre y cuando se resuelva primero el apoyo local. En el Palacio de Hacienda esperan poder recibir estos aportes hacia fin de año.
Sobre este tema también conversó Cavallo con David de Ferranti, vicepresidente del Banco Mundial para América latina, que también realizó un breve paso por Buenos Aires tras participar de una reunión en Uruguay.
La institución también manifestó su voluntad de participar con garantías para un futuro canje de la Argentina con inversores del exterior. Sin embargo, todavía no definió el monto de la ayuda, que se ubicaría entre los u$s 2.000 y los 3.000 millones.
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