22 de junio 2005 - 00:00

Novedad: acuerdo con el Fondo a 3 años y antes de elección

Ayer se confirmó que el gobierno negociará un acuerdo hasta 2008 con el Fondo Monetario. Lo dijo Héctor Torres, el representante argentino ante ese organismo. Trascendió incluso que podría lograrse antes de las elecciones, en los próximos 45 o 60 días. La estrategia oficial es la siguiente: no mostrarse apurados por cerrar la negociación porque -sostienen en el equipo económico- ello haría que el staff del Fondo no ceda y mantenga las exigencias de un mayor superávit primario, acuerdos con privatizadas y solución para todos los bonistas. «Mientras menos apurados nos mostremos, más margen para negociar se tendrá», aseveró anoche a este diario un colaborador de Roberto Lavagna. Igualmente hoy la posición del Fondo es la más cómoda. Primero, porque todos los países de la región están creciendo y no hay riesgo de contagio. Pero más importante aún es el hecho de que el gobierno sigue pagándole mes a mes todos los vencimientos y el FMI ve con gran alivio la reducción de su exposición con la Argentina. Mientras más tiempo se mantenga el actual estado de las cosas, mejor para Rodrigo de Rato. Un dato adicional: con las elecciones de octubre a la vista, desde el gobierno no ven un impacto negativo en ese sentido si se acuerda antes con el Fondo. Se descuenta que las negociaciones comenzarán en forma inmediata y que, nuevamente, serán funcionarios argentinos los que viajarán a Washington en lugar de permitir que una misión técnica del organismo se instale en Buenos Aires.

Rodrigo de Rato
Rodrigo de Rato
El representante de la Argentina ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), Héctor Torres, aseguró ayer que el gobierno buscará «un acuerdo a tres años», tal como había adelantado este diario.

Según el funcionario, negociar un compromiso de largo plazo «es lo más conveniente» para el país. Esto significa que se encararía un acuerdo de facilidades extendidas y no uno del estilo stand-by, que es a sólo un año.

Un acuerdo largo abarcaría a la futura administración, que asumirá en diciembre de 2007. Justamente, uno de los pedidos del organismo apunta a la necesidad de « consolidar las instituciones».


La necesidad de un acuerdo a tres años se explica por dos motivo. Del lado del FMI, la exigencia de avances en reformas estructurales. Muchos de estos pasos no pueden efectuarse rápido, sino que precisan de un tiempo determinado para su ejecución. Es el caso de la solución para los bonistas que no entraron al canje, las eventuales reformas impositivas que se pacten o el compromiso respecto del superávit fiscal futuro. Por el lado argentino, la idea es tratar de despejar el horizontefinanciero por el tiempo más prolongado posible.

Torres, de todas maneras, remarcó que el tiempo de vigencia del pacto dependerá de las condiciones que exija el FMI, que dirige Rodrigo de Rato. «Un acuerdo de tres años es mucho más conveniente que uno de un año, como firmó la Argentina en enero de 2003, porque se pueden acomodar muchas más cosas, entre ellas mucha más financiación»,
indicó en declaraciones radiales. Mientras tanto, los compromisos con el organismo son cancelados en efectivo, sin reembolsos posteriores.

«Habrá que ver cuáles son los condicionamientos para ver si uno prefiere un acuerdo corto o uno largo»,
agregó. La Argentina busca refinanciar vencimientos de capital por cerca de u$s 10.000 millones que se acumulan en los próximos dos años y medio.

• Transición

El primer acuerdo con el FMI tras el default se firmó en enero de 2003 y fue de transición, apenas por ocho meses para pasar las elecciones de abril de ese año. Luego, ya con Néstor Kirchner como presidente, se firmó otro a tres años en setiembre de 2003, pero quedó trunco a los nueve meses. En julio de 2004 se resolvió continuar sin el Fondo para encarar con tranquilidad el proceso de reestructuración de la deuda.

En cuanto a los nuevos compromisos que exigirá el organismo, Torres detalló que el futuro nivel del superávit primario será parte de la negociación. «Es difícil hoy definir cuál será el número resultante»,
reconoció. Pero trascendió que el organismo exige un nivel muy superior a 3% del PBI comprometido.

Todavía es una incógnita en qué momento se terminará cerrando la negociación.


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