Hay quien dice que el mercado ha estado moviéndose sin una clara dirección en las últimas semanas. Hasta cierto punto esto es cierto, pero aun así no podemos olvidar que hace apenas 48 horas las Blue Chips tocaron el máximo en dos meses y que aun con el 0,34% que retrocedió ayer el Promedio Industrial, al cerrar en 10.443,81 puntos, lo más probable es que (con el NASDAQ 1,45% "arriba", el S&P 500 0,5%, y el Dow 0,3%) la semana termine hoy del lado ganador. Incluso, de no ocurrir esto (de hecho no sabemos con certeza si será así o no), no podemos soslayar que en las últimas tres ruedas el volumen negociado, aun cuando sigue estando debajo del promedio anual, ha venido creciendo, alcanzándose a realizar en la última jornada 1.400 millones de acciones en el mercado tradicional y 1.700 en el electrónico. Si bien los datos sobre las ventas de casas nuevas fueron superiores a lo esperado, la caída en las órdenes de bienes durables y los números del desempleo contrarrestaron en parte ese dato (de todas formas, la tasa de los treasuries de 10 años bajó a 4,648%), por lo que en el mejor de los casos debemos admitir que la macroeconomía contribuyó muy poco a aclarar las cosas. Curiosamente, ni el fuerte incremento del precio del oro, que cerró encima de los u$s 400 la onza, ni la nueva suba del petróleo; ni los cruentos atentados en Turquía, pero especialmente en Irán, donde se acercó a 100 el número de muertos, llegaron a asustar a los inversores, según sugieren los mejores comportamientos que tuvieron las acciones de Internet y las de segunda línea. Frente a estos datos, incluso podríamos afirmar que fue una rueda mejor que lo esperable.
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