Tal vez hoy haya algún rebote de los bonos argentinos, pero esta suba meramente especulativa no cambiará el pesimismo de los inversores. Los títulos del canje de la deuda hoy valen menos de lo que valían los bonos defaulteados que en su momento se entregaron a cambio.
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Hay bonos «performing» que tienen la paridad de los viejos BONTES o LETES en default. La diferencia es que los tenedores de BONTES y LETES le están haciendo juicio a la Argentina y los que tienen títulos del canje esperan seguir cobrando.
La defraudación fue enorme. El ex presidente Néstor Kirchner habló el jueves y el viernes de una alta inflación que los números del INDEC no registran. Siempre dijo que los números del organismo «son perfectos». La salida de Martín Lousteau sólo aportó más confusión en los inversores, que hace tiempo habían pensado en desarmar posiciones en la Argentina.
Lo cierto es que el mercado dio su veredicto sobre el futuro. El Discount en pesos, el principal bono del canje de la deuda, perdió 7,50%, y su precio de $ 92,50 equivale a 28 dólares. Su rendimiento alcanza proporciones increíbles por lo bajo de su precio. La tasa de retorno es de 13 puntos sobre la inflación. Hay bonos que rinden 15 puntos por encima de la inflación oficial. Claro, una renta tan alta es proporcional al riesgo.
Hasta las últimas emisiones del gobierno fueron arrastrados por la debacle. Que el BONAR V haya perdido más de 8% adelanta la dificultad de efectuar nuevas emisiones de bonos: le van a pedir tasas cercanas a 20% anual y si se le ocurriera emitir en dólares, el retorno debería ser de 13% o más. Cuando el mundo bajó sus tasas, a la Argentina se le elevaron.
El riesgo-país llegó a superar los 600 puntos, y eso es zona peligrosa. Luego, cerró a 589 puntos. Afectó el empeoramiento de las calificaciones de la deuda argentina. Standard & Poor's redujo de « Estable» a «Negativa» la perspectiva asignada a sus calificaciones sobre la Argentina, «B+» en escala global y «raAA» en escala nacional. Según la calificadora, las expectativas de inflación han llegado hasta 32% para los siguientes 12 meses.
Divisas
El dólar en el mercado mayorista cerró a $ 3,1850, pero para evitar una escalada, el Banco Central, que preside Martín Redrado, vendió u$s 300 millones en el mercado contado y a futuro. Las reservas de la entidad bajaron a u$s 50.187 millones y para hoy quedó muy comprador.
Los que vendieron bonos se pasaron a dólares. Esto debe leerse como fuga de capitales, un movimiento que se aceleró en el último mes.
Lo que preocupa es el volumen de negocios. Entre el Mercado Abierto Electrónico (MAE) y la Bolsa de Comercio operaron más de $ 2.500 millones, como en los mejores días. La diferencia es que antes subían y ahora se derrumban. Un monto de negocios tan alto con precios en baja significa que nadie quiere defender los precios de los bonos y lo venden a cualquier precio.
Enfriar o no la economía no es un acto voluntario. Parece que este postulado lo conoce cualquier estudiante de Ciencias Económicas, menos Néstor Kirchner y su mujer. Si no lo hace el gobierno, la economía la enfría el mercado a través de la inflación que limita el consumo porque hace caer los salarios.
Poco preocupa a los argentinos lo que pasa con la crisis inmobiliaria en Estados Unidos o qué hará la Reserva Federal con las tasasde interés esta semana. Wall Street será sometida a fuertes pruebas. Coincidirán la reunión de la Fed, las publicaciones del crecimiento y el informe del empleo, en medio de la temporada de resultados de empresas. En la semana que terminó, los principales índices de Wall Street permanecieron casi estables, tras las fuertes alzas de la semana anterior.
Todos los analistas piensan que la Fed bajará la tasa un cuarto de punto. Esto ayudará a todos los mercados menos a la Argentina, cuyas tasas vuelan mientras sus bonos bajan.
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