Ya van tres ruedas consecutivas -las últimas dos, marcando máximos históricos en valores nominales-en las que el Dow cierra del lado ganador y el NASDAQ termina hacia abajo.
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Esta situación puede dar pie a toda una serie de argumentaciones esotéricas, pero la verdad es que, como ha venido ocurriendo, todo pasa por los balances. Así, los buenos resultados de Merck en el último trimestre terminaron siendo el motor tras el nuevo récord del Promedio Industrial, que luego de ganar 0,04% ayer cerró en 12.808,63 puntos (el NASDAQ perdió 0,21%).
De todas formas, cuidado con pensar que la de ayer fue una buena jornada para la totalidad del mercado bursátil o tan siquiera una neutra (el Dow perdía 0,54% en la mañana y alcanzó a ganar 0,2% a media tarde, sin dudas, influido por el vencimiento de opciones que opera hoy), ya que por cada cinco papeles que terminaron en suba debemos contar 12 que lo hicieron en el otro sentido (el Dow cerró con 11 subas y 19 bajas).
La explicación más escuchada para justificar una merma tan generalizada sólo puede catalogarse de irónica: el crecimiento de la economía china muy por encima de lo previsto (11,1% frente a 10,4%) que desplomó primero las acciones en aquel mercado, y luego las de las Bolsas del resto mundo.
La idea tras este argumento es que más crecimiento implica sí o sí mayores tasas, una idea que desconoce el hecho que el gobierno chino es uno de los menos predecibles del mundo en cuanto a lo económico (tal vez, lo ocurrido el 27 de febrero último pesó mucho más en esta especie de contagio global, que cualquier construcción de lógica occidental).
Guste o no, el mercado viene reaccionando estos días de manera puntual a las noticias que más le importan y que lamentablemente -para algunos-no son demasiado predecibles.
Entonces, alegrémonos de que así sea, porque esto demuestra que la cancha es la misma para todos (al menos, por un tiempo).
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