14 de diciembre 2005 - 00:00

OMC: últimas negociaciones para evitar fracaso de cumbre

Un escéptico Pascal Lamy, director de la OMC, inauguróayer las sesiones del organismo en Hong Kong, donde delegadosde 149 países intentan ponerse de acuerdo sobreel comercio mundial.
Un escéptico Pascal Lamy, director de la OMC, inauguró ayer las sesiones del organismo en Hong Kong, donde delegados de 149 países intentan ponerse de acuerdo sobre el comercio mundial.
Hong Kong (AFP) - Los 149 países de la Organización Mundial de Comercio iniciaron ayer en esta ciudad la VI Conferencia Ministerial, con la ardua tarea de hacer avanzar las negociaciones de la Ronda de Doha, atascada en el capítulo agrícola por las diferencias Norte-Sur.

El jefe ejecutivo de Hong Kong, Donald Tsang, encargado de abrir la reunión que se prolongará hasta el domingo, aseguró que los ministros tienen «una oportunidad única en una generación» de reforzar el sistema de comercio mundial y «eliminar el dolor de la pobreza a millones de personas que viven en las regiones más pobres del mundo».

El director general de la OMC, Pascal Lamy, consciente de las dificultades, pidió a las delegaciones en su discurso de bienvenida: «Combinemos nuestras esperanzas y nuestros poderes para avanzar la negociación a fin de que pueda concluirse en 2006».

Lamy dijo que su «varita mágica no parece funcionar muy bien para lograr que la negociación llegue a buen puerto», por lo que les recordó que ha llegado la hora de «entrar en la guarida del tigre y salir de Hong Kong con el premio en sus manos: la garantía de que la Ronda del Desarrollo de Doha tiene posibilidades reales de ser concluida».

• Oportunidad

«Arriesgarse significará una oportunidad para el comercio libre y justo, en consecuencia, para el desarrollo», exhortó Lamy a la nutrida audiencia congregada en el Centro de Convenciones de Hong Kong.

Y es que las profundas diferencias en los capítulos agrícola, productos industriales (NAMA), los servicios y las acusaciones cruzadas entre los países en desarrollo y las naciones industrializadas hacen prácticamente imposible vislumbrar en los seis días de la conferencia que se pueda alcanzar un acuerdo.

Aunque los Estados Unidos son objeto de críticas, la que se lleva la palma es la Unión Europea, que se niega a revisar su oferta para desmantelar los subsidios, las ayudas a la exportación y la reducción de aranceles a los productos agrícolas.

El G-20, que representa a 21 países emergentes entre los que se encuentran la Argentina, recordó ayer sus condiciones poco antes de la apertura de la negociación:
que se eliminen para 2010 las ayudas a las exportaciones, y que en Hong Kong lleguen a un acuerdo para paralizarlas y que se mejore el acceso a los mercados.

Con cerca de 60% de la población (del cual, 70% vive en el campo) y 26% de las exportaciones agrícolas mundiales, el G-20 reiteró que primero hay
«que avanzar en agricultura para avanzar en otras áreas».

«Los cortes que se esperan de nosotros en la industria deben ser proporcionales a los que se hagan en agricultura»,
zanjó el canciller brasileño, Celso Amorim, en una conferencia de prensa flanqueado por sus colegas de la Argentina, India, Egipto y Sudáfrica.

En un intento de que la conferencia no se acabe en un rotundo fracaso como las de Seattle (1999) y Cancún (2003), el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, está promoviendo lo que denomina un «paquete para el desarrollo». Tendrá cinco pilares: la eliminación de aranceles y cuotas para PMA (países menos avanzados), flexibilizar las reglas de la OMC, ayudas para que mejoren y diversifiquen su producción, paliar el perjuicio que sufrirán si finaliza el sistema de preferencias del que disfrutan actualmente y que se eliminaría con la Ronda de Doha, y por último -ya adoptado la semana pasada- permitirles el acceso a medicamentos genéricos baratos.

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