OMC: últimas negociaciones para evitar fracaso de cumbre
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Un escéptico Pascal Lamy, director de la OMC, inauguró
ayer las sesiones del organismo en Hong Kong, donde delegados
de 149 países intentan ponerse de acuerdo sobre
el comercio mundial.
Y es que las profundas diferencias en los capítulos agrícola, productos industriales (NAMA), los servicios y las acusaciones cruzadas entre los países en desarrollo y las naciones industrializadas hacen prácticamente imposible vislumbrar en los seis días de la conferencia que se pueda alcanzar un acuerdo.
Aunque los Estados Unidos son objeto de críticas, la que se lleva la palma es la Unión Europea, que se niega a revisar su oferta para desmantelar los subsidios, las ayudas a la exportación y la reducción de aranceles a los productos agrícolas.
El G-20, que representa a 21 países emergentes entre los que se encuentran la Argentina, recordó ayer sus condiciones poco antes de la apertura de la negociación: que se eliminen para 2010 las ayudas a las exportaciones, y que en Hong Kong lleguen a un acuerdo para paralizarlas y que se mejore el acceso a los mercados.
Con cerca de 60% de la población (del cual, 70% vive en el campo) y 26% de las exportaciones agrícolas mundiales, el G-20 reiteró que primero hay «que avanzar en agricultura para avanzar en otras áreas».
«Los cortes que se esperan de nosotros en la industria deben ser proporcionales a los que se hagan en agricultura», zanjó el canciller brasileño, Celso Amorim, en una conferencia de prensa flanqueado por sus colegas de la Argentina, India, Egipto y Sudáfrica.
En un intento de que la conferencia no se acabe en un rotundo fracaso como las de Seattle (1999) y Cancún (2003), el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, está promoviendo lo que denomina un «paquete para el desarrollo». Tendrá cinco pilares: la eliminación de aranceles y cuotas para PMA (países menos avanzados), flexibilizar las reglas de la OMC, ayudas para que mejoren y diversifiquen su producción, paliar el perjuicio que sufrirán si finaliza el sistema de preferencias del que disfrutan actualmente y que se eliminaría con la Ronda de Doha, y por último -ya adoptado la semana pasada- permitirles el acceso a medicamentos genéricos baratos.



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