14 de marzo 2022 - 00:00

¿El oro a u$s2.000 está caro o sigue barato?

Analistas del mercado de metales dudan y atan la suerte del metal precioso a la trayectoria de la guerra entre Rusia y Ucrania.

oro.jpg

Ante el advenimiento de la nueva crisis algunos analistas aventuraban que las criptomonedas venían a cumplir el rol de refugio seguro en detrimento del clásico oro. Sin embargo, no han mostrado ningún signo de ser un depósito de valor durante la guerra ucraniana. En contraste, el oro ha hecho lo que suele hacer cuando estalla una guerra, subir. En lo que va del año acumula una suba de más de 13%, alcanzando los máximos de principio de agosto del 2020.

Los expertos de Julius Baer venían señalando que la actual crisis geopolítica genera incertidumbre y ello lleva a los inversores a buscar refugio en activos seguros pero consideraban que esta situación era un comodín alcista para el oro por lo que no creían que el impacto positivo fuera a durar. Para ellos el mercado del oro suele perder el interés por estas tensiones geopolíticas con bastante rapidez como lo muestra la historia. Sostienen que la reciente suba ha descontado en parte la escalada militar. No obstante, el metal precioso ha ganado, paso a paso, terreno ubicándose nuevamente en máximos históricos. De modo que lo que no logró hacer la inflación mundial desbocada lo hizo el conflicto bélico, despertar al oro. Desde el Credit Suisse alertan que el mercado está subestimando el impacto de la guerra, y aconseja a los inversores a ser más defensivos. Opinan que la reacción que han mostrado los mercados es un clásico “deat cat bounce” (rebote del gato muerto). Estos analistas temen por la retroalimentación negativa de varios canales como las materias primas (petróleo, gas), la interrupción de la cadena de suministro (neón, paladio), el contagio financiero (a través de intermediarios financieros y flujos de fondos), el garrotazo al PIB ruso (potencialmente del 20%) y el golpe a la confianza. Advierten que históricamente, cuando los precios reales del petróleo o de las materias primas subieron tanto (en relación con el promedio de 2 años), sobrevino una recesión. En estos días además se sumó otro factor: el mercado londinense de oro (LBMA) suspendió a seis refinadores de metales preciosos rusos, prohibiéndoles vender oro y plata en dicha plaza, lo que puede limitar aún más la oferta disponible y podría aumentar la presión sobre los precios.

Consenso

No hay duda que la guerra en Ucrania impulsó a los inversores a apostar fuerte por el oro, pero ahora se preguntan si la onza a u$s2.000 sigue siendo barata o ya está cara teniendo en cuenta que se trata de un activo refugio. Para gran parte del consenso del mercado la respuesta está en manos del desarrollo de los acontecimientos geopolíticos, o sea, si la guerra se extiende más en el tiempo o acaba en el corto plazo. Para los expertos de Next Generation Research el hecho que el oro cotice ya en los u$s2.000 se explica por en las últimas jornadas se intensificaron las compras por parte de los buscadores de refugio. Otra señal es que las entradas en productos de oro con respaldo físico se han acelerado en todas las regiones, mientras que las ventas de monedas de oro American Eagle también han aumentado. Por ello los expertos en el mercado de metales descuentan que una nueva escalada de las tensiones probablemente elevaría aún más los precios lo seguramente tendría un impacto más duradero ya que podría empujar a la economía mundial hacia un escenario de estanflación, lo que es considerado muy alcista para el oro. De ahí que si por ejemplo se viera una intervención política creíble de parte del gobierno chino de Xi Jinping, destinada a calmar el conflicto, significaría que no queda mucho más recorrido al alza para el metal precioso. Claro que desde Schroders destacan que incluso antes de que la situación se agravara entre Rusia y Ucrania, ya se veían indicios de que la demanda institucional de oro como instrumento de cobertura de carteras estaba aumentando. Creen que esto continuará independientemente de cómo evolucione la situación geopolítica. Al respecto recuerdan que la presión vendedora de los grandes inversores institucionales, sobre todo en Norteamérica, fue compensada por la fuerte demanda de los fabricantes de joyas, los bancos centrales (como activo de reserva) y por la demanda de lingotes y monedas (para ahorro/inversión).

Estímulos

Además, en todo este juego entra a terciar la suba de las tasas de interés en el mundo, por lo que los inversores temen que la retirada de los estímulos monetarios y fiscales provoque ciclos de retroalimentación negativos en la economía real y los mercados financieros. Por lo que consideran que el contexto macroeconómico es muy positivo para el oro, que además se está beneficiando también de que otros activos diversificadores y de cobertura de carteras parecen menos atractivos como por ejemplo la deuda pública sobre todo porque las economías están muy endeudadas, los rendimientos siguen estando cerca de los mínimos históricos y la inflación podría ser estructuralmente más alta. Schroders considera que el oro va camino de convertirse en el activo refugio TINA (“There Is No Alternative”) de los próximos años. Por lo pronto, saber si el oro está barato o caro depende en gran medida de la trayectoria futura de la guerra.

Dejá tu comentario

Te puede interesar