En un día en el que la atención estaba en otro lado, Domingo Cavallo decidió jugar fuerte contra Brasil y el Mercosur. El ministro de Economía dijo ayer que si el principal socio argentino «persevera en su política de bajar salarios, jubilaciones y los ahorros de su pueblo vía devaluaciones», en la Argentina «tendremos que ver qué hacemos y repensar sensatamente el tipo de relación comercial que mantendremos». Aclaró que no tiene nada en contra «del pueblo brasileño» y propuso que este país aplique bandas cambiarias o deje que la Argentina tenga aranceles diferenciados contra las importaciones brasileñas. Ayer el dólar en Brasil subió 1%, a 2,69 reales. En el año, la divisa aumentó 38%, y la devaluación del real es de 27% en ese lapso.
Domingo Cavallo hizo ayer la más seria embestida desde que ocupa el Ministerio de Economía en el gobierno de Fernando de la Rúa en contra de la continuidad del proceso de integración comercial con Brasil. Directamente dijo que «vamos a tener que pensar muy sensatamente nuestra relación con Brasil», y anticipó que la misma podría verse afectada si el país vecino «sigue insistiendo en bajar salarios y jubilaciones a través del mecanismo de la devaluación». Además, pidió bandas máximas y mínimas de diferencia cambiaria entre el peso y el real, y vaticinó que «si no se avanza en esto, el Mercosur no va a poder seguir encarando negociaciones conjuntas con terceros», en relación directa con las discusiones sobre un eventual tratado de libre comercio con los Estados Unidos o el NAFTA. Cavallo dijo, además, que su embestida «no es contra el pueblo brasileño» pero que si no se modifica esta situación «los argentinos estarán desilusionados con las consecuencias de este proceso de integración» y «pedirán cambios». Por esto dijo Cavallo «o Brasil defiende el ahorro de su pueblo y sus salarios, o debemos pensar en otro tipo de acuerdo comercial».
• Sin sentido
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El ministro de Economía llevó así a blanco sobre negro, y por primera vez desde que integra el gabinete de Fernando de la Rúa, lo que en realidad piensa sobre el futuro de la integración comercial entre la Argentina y Brasil. Para el ministro de Economía, el actual esquema de unión aduanera imperfecta ya no tiene sentido, y el proceso de integración debe retroceder varios grados hacia un área de libre comercio. Ahora Cavallo advirtió que si en un tiempo breve (no lo mencionó, pero piensa en diciembre de este año cuando se realice la próxima cumbre presidencial del bloque en Montevideo) no se firma un acuerdo concreto de coordinación de variables macroeconómicas, la Argentina impulsaría un mecanismo de bandas cambiarias o de una nueva política arancelaria.
Cavallo eligió para lanzar esta seria advertencia contra el gobierno de Fernando Henrique Cardoso a un auditorio especial y con la suficiente importancia como para que no pase inadvertido. El ámbito seleccionado fue un almuerzo organizado ayer por la Fundación Invertir, en el piso 24 del Hotel Sheraton, hasta donde llegaron para escuchar al ministro personajes como Amalia Lacroze de Fortabat, Eduardo Acevedo (Acíndar), Oscar Vicente (Pérez Companc), Cristiano Ratazzi (Fiat), Aldo Roggio, Santiago Soldati, Eduardo Elztain (IRSA), Eduardo Costantini (Consultatio) y Enrique Olive-ra (Banco Nación); entre otros 30 empresarios de primer nivel. Además, y para que sus ideas puedan ser esparcidas con más detalles, distribuyó en las mesas a todos los integrantes de su equipo. Así se mezclaron entre los empresarios el viceministro Daniel Marx, y los secretarios de Industria, Carlos Sánchez; de Coordinación, Federico Sturzenegger; de Comercio, Débora Giorgi; de Agricultura, Marcelo Regúnaga; y el ministro de Infraestructura, Carlos Bastos. Además de estos empresarios participó la embajadora de México, Rosario Green (ex canciller del gobierno de Ernesto Zedillo), que bendijo la posición de Cavallo y le aseguró que su país tiene «los brazos abiertos» para firmar un acuerdo de libre comercio bilateral, una situación que hoy está vedada por los pactos del Mercosur. El ministro argentino contestó que su idea es que el país «se ponga objetivos ambiciosos».
• Terragno
Antes de su embestida contra Brasil y su política económica, Cavallo tuvo también tiempo para atacar a Rodolfo Terragno. Al hablar del poco «apoyo popular que tiene el déficit cero», responsabilizó por la situación al proceso electoral, «donde hay discursos muy oportunistas y hasta demagógicos». En este sentido, Cavallo afirmó que Terragno «hasta dice que los Estados Unidos nos está ofreciendo un programa de reestructuración de la deuda y que nosotros no queremos porque pretendemos seguir beneficiando a los banqueros». Para el ministro, «lógicamente que un candidato de la Alianza haga estas declaraciones da poca confianza», con lo cual «espero que pierda en las próximas elecciones o que luego se saque la careta y diga la verdad».
Atacó además a los gobernadores «que ayudaron hasta la sanción de la ley», pero que luego, «quizá por las elecciones, empezaron a cuestionar». Con todo esto el ministro pidió a los empresarios presentes que «abran un compás de espera hasta después de las elecciones».
Cavallo anticipó además que en el segundo semestre del año va a haber efectivamente un déficit fiscal nulo, dijo que «el año que viene, los $ 6.500 millones de déficit del primer semestre van a tener que hacerse cero». Esto se logrará, explicó, a través de una reducción en el gasto por intereses de la deuda pública de unos 3.000 millones de pesos, y de un aumento en la recaudación del orden de los 3.500 millones. Respecto de ese aumento, se mostró confiado de Armando Caro Figueroa, que «con el equipo que está conformando, será el responsable de la lucha contra la evasión», y que pondrá el énfasis en que «toda la población activa, salvo la que esté desocupada, haga sus aportes correspondientes».
Para terminar, Cavallo tuvo también tiempo para compás contra los economistas de la Universidad de Buenos Aires que realizaron un plan alternativo llamado Fénix. Según el ministro de Economía, «algunos piensan que tiene que sobrevenir el caos y que volveremos de las cenizas», y considerar que «esas son ideas de principios del siglo XX».
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