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Pese al alza de ayer y el optimismo de los mercados, los inversores son muy cautos con respecto al rendimiento futuro de las Bolsas, en particular a lo que ocurrirá hoy, cuando se entreguen las cifras de desempleo. Desde que la economía sufrió una leve recesión en 2001, el mercado laboral no logra recuperarse, y esto inquieta a los analistas, que temen que si el desempleo sigue subiendo, los consumidores podrían frenar su ritmo de gasto, el único motor sólido de la economía en los últimos años.