Paga el Estado por estatizar astillero que antes privatizó
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El astillero Tandanor, que vuelve a manos del Estado tras una privatización fallida,
es otra maraña de problemas para el gobierno. Hace falta una ley para pagarles
a los privados que no cumplieron con la concesión.
Los proyectos de ley de traspaso de Tandanor a la órbita pública y la creación de una nueva sociedad del Estado (Astilleros Argentinos SA) que tenga el control de 51 por ciento de las acciones fueron debatidos en el Congreso en 2005. Hubo consenso general sobre la recuperación para el patrimonio estatal pero un punto conflictivo empantanó el debate y nunca más se trató: el desembolso económico del propio Estado para comprar la quiebra de la concesionaria Inversora Dársena Norte SA (Indarsa), que sólo pagó 7 de los 59 millones de dólares en que se tasó la operación.
Más claro, cómo digerir que se tiene que pagar otra vez por algo que ya pertenecía al patrimonio estatal.
Julio De Vido es otro actor de peso en el escenario de la reestatización de Tandanor. Reclama para su ministerio el control del futuro consorcio de industria naval que se cristalizaría con la fusión de Tandanor y Domecq García, más la incorporación del Astillero Río Santiago (ARS).
El presidente del ARS, Julio Urien, un hombre de visión chavista, lo interesó y para la tarea se requiere nacionalizar el astillero que está bajo la jurisdicción de la provincia de Buenos Aires. El Presupuesto de 2007 tiene atractivos para el megaconsorcio imaginado por De Vido y Urien: la Armada recibió 70 millones de pesos -apenas un adelanto- para construir el primer Patrullero Oceánico Multipropósito (POM) y un refuerzo para reparar el submarino San Juan.
El proyecto POM es de cinco naves a un costo estimado de entre 25 y 27 millones de dólares por barco. Cada astillero desarrollaría por su cuenta una parte del buque -criterio modular- que se armaría por completo en las instalaciones mejor preparadas para ello: Domecq García y ARS. El astillero Domecq García tiene la ventaja de contar con instalaciones techadas que permiten construir sin demoras por inclemencias climáticas. En tanto que ARS cuenta con la experiencia histórica que arrojan más de 34 buques de gran tonelaje construidos desde su creación en 1953. Un coro de sílfides de voces extranjeras se interesaron por la participación en la nueva sociedad del Estado que surgirá con la reestatización de Tandanor: Ferostaal, Thyseen y Siemens, de origen alemán, tuvieron su momento en la construcción de submarinos para la Armada. También aparecieron los españoles de la mano de un funcionario del Ministerio de Defensa que se entrevistó con el secretario de Planeamiento, Oscar Cuattromo, y los franceses de los astilleros DCN y Sofema. Hasta el empresario local Mario Montoto envió emisarios castrenses a testear el ambiente y buscar alianzas estratégicas con empresas extranjeras.



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