Néstor Kirchner ordenó a los cuatro ministros que están involucrados en las negociaciones entre la Argentina y China, que no den más información sobre las inversiones; Roberto Lavagna, Julio De Vido, Rafael Bielsa, y Alberto Fernández, ya dejaron de hablar. El motivo de la orden es porque en la Embajada de China en Buenos Aires no ven con buenos ojos el exagerado despliegue de las negociaciones y reclamaron más prudencia y serenidad por parte del gobierno local. De nada valieron algunas explicaciones sobre la forma en que se maneja la información en Occidente.
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Desde el lado chino se contestó diplomáticamente que cuando este tipo de acuerdos se cerraron con Australia y, más cerca, con Chile, no se vio el despliegue mediático que se generó en la Argentina.
Como para que la queja china quede en claro, ayer el representante del gobierno del premier Hu Jintao por estos días en Buenos Aires, el director de la oficina de información del Consejo del Estado de la República Popular China, Yang, visiblemente molesto por las explicaciones que debió dar a la prensa argentina,-declaró que la información sobre la inversión de 20.000 millones de dólares es «desmesurada».
Yang, al hablar en un seminario de intercambio cultural, dijo claramente que «las cifras que circulan entre los medios de comunicación argentinos son expectativas no muy razonables». El visitante declaró, sobre el contenido de los acuerdos, que «entre estos terrenos se encuentran la cooperación espacial, la educación, el comercio exterior, la ingeniería y la construcción», además de la posibilidad de que «turistas de ambos países tengan más oportunidadesde visitar mutuamente los dos Estados». Yang anunció que entre los acuerdos a firmar, se comprometerán a que en 10 colegios primarios y secundarios de los dos países, se enseñe español y el mandarín, el idioma oficial de China.
El funcionario, quien presentó una exhibición de objetos antiguos de bronce y un espectáculo de danzas tradicionales y modernas, puso en perspectiva las posibles inversiones al aclarar que China, tras 20 años de crecimiento sostenido, recibe 50.000 millones de dólares de inversión extranjera por año.