En el primer semestre la suba de precios fue de 24,4%, lo cual arroja una tasa anualizada de inflación próxima al 55%.
En el segundo semestre se observa un marcado descenso en la inflación con los precios en la CPE, creciendo al 18,6% anual. Obviamente, al interpretar estos números, debe tenerse en cuenta que en el segundo semestre no hubo aumentos en los servicios de agua y energía, se corrigió a la baja el precio del gas y el dólar se mantuvo prácticamente estable. Todos los anteriores son factores que no pueden repetirse constantemente en el futuro.
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