14 de enero 2005 - 00:00

Para Italia hay mala fe pero "respeta soberanía"

El ministro de Economía de Italia, Domenico Siniscalco, rechazó la oferta argentina. El funcionario, que habló ayer por la mañana en el Parlamento italiano, calificó de «mala fe» la renegociación y de «muy avara y muy pobre» la oferta que presentó el miércoles Roberto Lavagna.

El ministro de Economía descartó que haya algún tipo de plan o proyecto oficial para que los bancos o el Estado se hagan cargo de parte de las pérdidas generadas por el default declarado por la Argentina.


Siniscalco debió soportar las embestidas de prácticamente todos los bloques de los diputados italianos que acusan al gobierno de ese país de «blando» y de «no hacerse cargo de la situación», tal las declaraciones del presidente de la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados, Giorgio La Malfa.

• Uso político

Según la interpretación que hace el embajador argentino en Roma, Victorio Taccetti, el problema generado en Italia es más político que económico; ya que los diputados de ese país estarían usando el tema del default para criticar a Silvio Berlusconi por la forma de manejar la situación económica de los ahorristas de ese país europeo y la aparente falta de atención a los jubilados italianos.

Según declaró ayer Siniscalco, sería «evidente que no hubo negociación de buena fe» con los acreedores. Para Siniscalco, si la oferta «no es aceptada por una proporción suficiente de acreedores, estaríamos ante una situación sin precedentes, fuente de un litigio internacional cuyas consecuencias son difíciles de prever». En este caso, «el gobierno argentino podría verse obligado a formular una nueva oferta», añadió Siniscalco.

Sobre la acción del gobierno de Berlusconi frente al default argentino, dijo que «el Estado italiano se movió hasta los límites dictados por el respeto de la soberanía de otro país y esta línea política proseguirá» y que «pocas veces un gobierno italiano actuó en el pasado de modo tan firme en las diversas sedes internacionales».

La exposición del ministro terminó con la afirmación sobre que «ya se dijo, explicó el ministro, que los inversionistas estarían mucho mejor representados si el Estado italiano negociase directamente. Sin embargo, esto significaría hacer recaer sobre todos los contribuyentes la pérdida de los que decidieron esta inversión, tema que me dejaría perplejo».

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