Para Lula, caída de economía se origina en la crisis política
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Antonio Palocci
Admitió la decepción a la vez que vinculó el desempeño económico a las turbulencias políticas y la destitución de su ex aliado José Dirceu, a la que consideró injusta.
«Yo esperaba que fuera un trimestre malo, pero no esperaba el número que resultó», dijo el mandatario en una reunión del Consejo de Desarrollo Económico y Social, para luego asegurar que se tomarían las previsiones para tener un crecimiento vigoroso en 2006.
Al mismo tiempo, el Banco Central aplicó desde mediados del año pasado y hasta agosto una dura política monetaria para contener presiones inflacionarias, elevando la tasa de interés referencial, Selic, en 3,75 puntos porcentuales.
El banco aflojó el ajuste y desde setiembre redujo la tasa por tres meses consecutivos, en 1,25 punto, a un todavía elevado 18,50 por ciento anual.
Como un síntoma del criterio sensato que Lula le impone a la economía, el mandatario insistió en que no tomará actitudes en función de las elecciones de octubre del próximo año, cuando se espera buscará un segundo mandato.
• Percepción
Con Lula coincidió el titular de Economía, Antonio Palocci: «Hubo una acción fuerte de la crisis política sobre el proceso económico, pero eso fue revertido porque las personas percibieron que la fuerza de la economía de Brasil es más grande que la crisis política», dijo Palocci ante la Federación Industrial de Rio de Janeiro.
La crisis política derivó la noche del miércoles en la destitución del diputado José Dirceu del Congreso por una mayoría de 293 votos a 192, sobre la base de un informe que lo sindicaba como cerebro de los manejos financieros ilegales del PT. Los votos contra Dirceu fueron por lo menos cien más de los que totalizan la bancadas opositoras, por lo que se estima que hasta aliados del gobierno apoyaron la expulsión. Varios políticos y analistas adjudicaron ese hecho a los resentimientos que el dirigente había creado como presidente del PT (de 1995 a 2002) y como principal ministro de Lula (2003 a junio de 2005).
Dirceu, un ex guerrillero de 59 años, siempre proclamó su inocencia y dijo que no tuvo nada que ver con los ilícitos financieros que el ex tesorero del PT Delubio Soares admitió haber cometido para financiar campañas electorales.
El propio Lula suscribió a la línea de defensa de Dirceu y criticó a la Cámara. «Lamento que (Dirceu) haya sido destituido sin que se le haya probado nada», sostuvo, aunque luego matizó que «la historia se encargará de decir si eso estuvo bien o no».
Para los diputados del Partido del Socialismo y la Libertad (PSOL, oposición de izquierda), formado por militantes expulsados del PT por haber disentido con sus orientaciones, el gobierno fijó su estrategia en aislar a Lula de la crisis y aceptó pagar el precio de Dirceu.
El ex ministro de la presidencia no podrá ser candidato a cualquier cargo electivo u ocupar puestos públicos hasta 2016, cuando tendrá 70 años de edad. Dirceu denunció ayer su «fusilamiento político».



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