Si bien la actividad económica dejaría de caer en el segundo semestre del año, no se observan señales que permitan hablar de recuperación. Esto en un contexto de inflación que parece estabilizarse en torno al 15% anual.
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Adicionalmente, se complica el panorama fiscal para la segunda mitad del año. A pesar de la desaceleración que se espera en el crecimiento del gasto público tras las elecciones legislativas, el déficit fiscal en el segundo semestre se agudizaría fuertemente.
Si bien el gobierno contaría con el financiamiento necesario para cerrar sus cuentas, cada vez se plantea con mayor claridad la necesidad de recuperar la confianza externa e interna en la economía argentina.
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