El 35% de la población argentina no tiene gas natural y debe usar garrafas. Es a los más pobres a los que afecta de lleno pagar una tarifa de gas en garrafa que es tres veces superior a lo que paga quien lo recibe por red. Desde la devaluación, el precio de la garrafa se triplicó, mientras que el gas natural -que llega a sectores de más recursos- tiene tarifa congelada.
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Sólo pueden acceder a la «garrafa social», que cuesta $ 18 pesos contra $ 24, quienes tengan planes sociales.
El gobierno, al tratar tan mal las tarifas pretende, con populismo, ayudar a los pobres y termina subsidiando a los ricos que no usan gas envasado. Los pobres argentinos quedan en tema garrafas tan afectados como los ricos... pero de las lujosas residencias en Punta del Este (allí no hay gas por cañerías).