El conflicto de Aerolíneas Argentinas con dos de los gremios aeronáuticos (el de los pilotos y el de los técnicos) escaló ayer a un nivel que hace imprevisible su resolución. Por una parte, la empresa envió 168 telegramas de despido a empleados que no se presentaron a brindar lo que se denomina «servicios mínimos» y que están previstos en la legislación para el transporte aéreo. Los sindicatos, en otra exagerada medida, decidieron convertir el paro en huelga por tiempo indeterminado. Hoy la empresa intentaría volcar el conflicto apelando a la intervención directa del presidente Néstor Kirchner, quien ya habría clamado por una rápida solución. También tratarán de reforzar la presencia de Austral en el mercado, viejo proyecto que abrazaron desde que se hizo evidente que la conflictividad en Aerolíneas iría en aumento.
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