Los gobernadores peronistas repasaban ayer las deudas que mantiene la Nación con las provincias, cuando se vio a un secretario acercarse en puntas de pie a Carlos Ruckauf.
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Le pasaba una comunicación telefónica. «-¿Quién es?», inquirió éste con gesto adusto, como si su empleado no lo hubiera anticipado.
«-Cavallo», fue la escueta respuesta. Ruckauf se aplicó a escuchar al ministro de Economía, quien empezó por excusarse del incidente del último domingo en la Jefatura de Gabinete. «Vos sabés cómo soy, me gobierna el temperamento a veces, disculpame», dijo el «Mingo». «No hay problema, pero te tenés que cuidar, nosotros no somos empleados tuyos para que nos trates de cualquier manera».
Flor más, flor menos, hasta hablaron de la salud y terminaron haciendo las paces. El incidente entre ambos no sólo atrasó el apoyo de los gobernadores peronistas al plan de ajuste del gobierno, sino que los dejó llenos de dudas. Porque todo comenzó cuando, de entrada y después de escuchar el diálogo que allí se desarrollaba, Cavallo se dirigió a Colombo y le dijo: «No les mientas más, no hay un peso para nadie», y éste fue el detonante del conflicto que ayer se prometió olvidar. Una escena falsa, ya que el documento de anoche indica que para las provincias había.
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